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Los agentes inmobiliarios se reinventan para sobrevivir en el sector

La liberalización que sufrió el sector de la mediación inmobiliaria en España en plena época del boom de la vivienda permitió que muchas personas se sumaran a crear una burbuja que explotó en 2008 y dejó muchos damnificados. Siete años después, los agentes inmobiliarios que han sobrevivido a la crisis tratan de reinventarse y cambiar su forma de actuar en un escenario actual donde no se vende ni la mitad de casas que en 2006.

Las cifras sobre cuántos agentes inmobiliarios trabajan en España son muy difíciles de conseguir dada la liberalización del secto promovida por el Real Decreto Ley 4/2000 y la posterior Ley 10/2003, permitiendo su ejercicio a cualquier persona física o jurídica sin ningún tipo de requisito, ni formativo, ni de capacidad, ni administrativo, ni colegial.

La crisis provocó una criba considerable en el número de operadores pero hay fuentes del sector que aún hablan de hasta 70.000 agentes en todo el pais. El censo oficial actual de agentes censados en el Consejo General de Colegios de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de España asciende a 5.658 profesionales.

"Es necesario que se regule ya la mediación inmobiliaria para ordenar un sector que dinamiza en gran medida la economía", afirma Diego Galiano, presidente de COAPI. "El disparate liberalizador es de tal magnitud que muchos de estos operadores llevan campando quince años a sus anchas sin ningún tipo de control. Por un lado se proclama a los cuatro vientos la necesidad de protección a los consumidores y usuarios en materia de vivienda, y por otro lado se hace la vista gorda desde las administraciones ante la intervención de operadores que pueden poner en peligro la necesaria transparencia y seguridad inmobiliaria", concreta Galiano.

Desde 2008, los supervivientes del estallido de la burbuja inmobiliaria han sobrevivido a base de la diversificación de servivicios y con la entrada en otras operaciones del mercado como las tasaciones de vivienda o los arrendamientos. "Los clientes son mucho más exigentes ahora con los agentes inmobiliarios. Solo desde la profesionalidad y la transparencia con el cliente se podrá desarrollar esta actividad con éxito", continúa el presidente de COAPI.

Al sector y a la mediación inmobiliaria en España aún le queda un amplio margen para mejorar la forma de trabajo y aumentar la productividad. Según un estudio elaborado por la inmobiliaria Monapart, un profesional tarda una media de 85 horas en vender una vivienda. "Las gestiones necesarias irectamente vinculadas a la venta de la vivienda suman unas 43 horas. Pero a eso hay que sumar otras tareas esenciales para el el correcto funcionamiento de la empresa", afirma José Luis Echeverría, socio fundador de Monapart.

Entre esos aspectos de mejora, queda un trabajo de aprendizaje y profesionalización para que tanto los compradores como los vendedores acudan a los profesionales para formalizar la compraventa. 

"El agente inmobiliario moderno se convierte en un asesor integral que vela por los intereses del cliente, y lo orienta en precios de mercado, financiación, idoneidad de la inversión, los aspectos jurídicos, fiscales y urbanísticos de la operación. Todo ello desde la transparencia, clave en al actualidad", destaca Diego Galiano.

En un escenario actual donde las ventas no superaron las 370.000 operaciones en 2014 y se mantienen unas estimaciones del entorno de 400.000 compraventas en 2015, la "pelea" por vender una casa se convierte en una odisea para el asesor inmobiliario.

"Si en España operan cerca de 70.000 agentes inmobiliarios, y al año se realizan poco más de 360.000 transacciones, sorprende el bajo nivel de productividad del sector, con solo cinco viviendas al año. Nuestro estudio es que es posible llegar a 22 viviendas por agente al año con el tiempo de trabajo estimado", concreta José Luis Echeverría.

Según los cálculos de COAPI, la intervención de agentes inmobiliarios en las operacuiones ronda un 70% del total. Varía también en función de si es primera o segunda residencia. "Un ciudadano medio participa una o dos veces en su vida en una compraventa. Conlleva un movimiento dinerario importante, y en este mercado no existe el ejercicio de la prueba-error, de modo que una equivocación puede tener graves consecuencias económicas, familiares y morales en el futuro", afirman desde la asociación.

Otro asunto es para las viviendas en la costa. "El cliente nos necesita porque no está para enseñar su casa, son segundas residencias vacías la mayor parte del año. En las transacciones entre españoles y extranjeros o entre ciudadanos extranjeros de varias nacionalidades que llevan cierta complejidad, está el tema del idioma, de los conocimientos legales y jurídicos", comenta Brigitte Castaño, agente de la inmobilliaria  RE/MAX en Torrevieja.

Para continuar con el trabajo de campo entre los agentes inmobiliarios hay que evitar la sobrevaloración de los inmuebles. Para Diego Galiano, es necesario evitar los errores del pasado. "Creemos que hay que dotar de seguridad jurídica al mercado inmobiliario para favorecer  la confianza del ciudadano y del inversor. Debemos tender hacia modelos hipotecarios mucho más prudentes en el riesgo y evitar, sobre todo los dramas del pasado con el desalojo de familias de sus viviendas", concreta.