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La compraventa de viviendas subirá un 20% este año y los precios, más de un 5%

Autor: Redacción

El mercado residencial va a seguir al alza en 2016 según las previsiones que maneja la consultora inmobiliaria CBRE, que en su último informe se muestra convencida de que se construirán y se venderán más casas que el año pasado, que se reducirá el stock de viviendas sin vender y que los precios seguirán subiendo impulsados por las ciudades más importantes de España.

Según el análisis de la consultora, el sector residencial tiene por delante un escenario alentador y está dando los primeros pasos de un nuevo ciclo expansivo. Así, estima que la compraventa de viviendas crecerá este año un 20% interanual y que los precios de la obra nueva repuntarán en torno al 5%, aupados principalmente por Madrid y Barcelona.

Sus previsiones también apuntan a que se construirán este año entre 60.000 y 65.000 nuevas viviendas (frente a las 45.000 unidades de 2015), cifra que sin embargo seguirá estando muy alejada de lo que se considera una demanda normalizada: entre 150.000 y 175.000 casas al año.

En cuanto al stock, la compañía espera una reducción de entre 75.000 y 100.000 pisos, lo que supondría cerrar el año con poco más de 300.000 viviendas sin vender.

Las dos grandes ciudades españolas compartirán este año protagonismo con otras urbes como Valencia, Málaga o Bilbao, que se convertirán en el epicentro de las promociones residenciales, de la creación de nuevos suelos e incluso de rehabilitaciones de inmuebles que permitan satisfacer la demanda.

Durante los dos próximos años, estas urbes serán las más destacadas en el negocio de la obra nueva, robando así el puesto Madrid, Barcelona y la Costa del Sol, los protagonistas del año pasado.

CBRE recuerda que la estabilización de la población, la cautela a la hora de invertir, el mayor peso del alquiler y el fin de la financiación sin límite son factores que ayudarán a que el nuevo ciclo expansivo del mercado de la vivienda sea racional y sostenible y no permita los errores del pasado.

Todo ello unido a la caída del desempleo, a las buenas condiciones financieras para acceder a una vivienda y a unos precios mucho más asequibles de los que existían en pleno boom inmobiliario.