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Los cinco miedos de los propietarios cuando se deciden a alquilar su vivienda

Autor: Redacción

El alquiler de un piso se está convirtiendo cada vez más en un activo seguro para los propietarios frente a otras fuentes de ingresos. Sin embargo, el temor al impago de la renta, el uso que pueda darle el inquilino o los posibles desperfectos que pueda ocasionar a la casa siguen siendo las principales cuestiones que preocupan a los arrendatarios a la hora de poner su casa en el mercado.

Desde Alquiler Protegido han realizado un estudio acerca de los principales temores que más preocupan a los propietarios cuando se deciden a alquilar su propiedad. Según la inmobiliaria, cuatro de cada cinco propietarios afirma haber sufrido una experiencia negativa alquilando su vivienda.

El impago de la renta del alquiler. Tanto para los propietarios que deciden alquilar como inversión como para aquellos que deciden poner una vivienda en alquiler para pagar la hipoteca de un piso que no es su residencia habitual la peor situación posible es que el inquilino comience a retrasar o dejar de pagar la renta mensual. Si la cosa no se soluciona podría iniciarse el proceso de desahucio del inquilino.

Desperfectos en la vivienda. La falta de cuidado de la propiedad, más allá del gasto común por el uso, es otro de los miedos de los propietarios. Se recomienda incluir en el contrato un inventario completo y algunas cláusulas que muestren que los desperfectos no ocasionados por el desgaste habitual sean asumidos por el inquilino. "Lo recomendable es pedir como mínimo una o dos mensualidades a modo de seguro", añaden desde la inmobiliaria.

Alquiler a terceros. Subarrendar la vivienda sin el consentimiento del propietario es ilegal a todos los efectos. El propietario puede cancelar el contrato pero no podrá evitar el daño producido por esa tercera persona. Para la inmobiliaria, cerca de un 2% de los inmuebles alquilados en España han vivido esta situación a lo largo de la vida del inmueble.

Uso de la vivienda como local comercial. El uso final del inmueble con un fin distinto al acordado en el contrato es otro tema de conflicto. El inquilino no puede utilizar la vivienda para otro uso que no sea el residencial a no ser que la junta de propietarios donde se encuentra el inmueble realice un pacto específico. Únicamente se podrá usar el inmueble como un despacho o una oficina, dejando de lado las licencias comerciales.

Habitantes reales en la vivienda. Casi un 10% de los alquileres en España no respetan el número máximo de habitantes por hogar alquilado. Existen alquileres en los que el contrato se firma con un único inquilino y en los que llegan a vivir más personas de la capacidad máxima admitida.