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Todo lo que podría pasar… si decides compartir piso

Autor: Juan Arcones Endériz (colaborador de idealista news)

Hay una cosa clara. Vivir de alquiler es una experiencia. Pero como todo en la vida, puedes vivirla solo, o en compañía. Hoy en día en España es muy difícil (por no decir casi imposible) independizarse sin tener que compartir piso con dos, tres o hasta cuatro personas.

Si bien es un riesgo ya que normalmente nunca sabes quién te va a tocar (a no ser que lo decidáis entre varios amigos, o con tu pareja), en eso reside la gracia. Irse de alquiler y a un piso compartido es lo más cercano a un Erasmus en tu propia ciudad.

Foto: Friends / NBC
Foto: Friends / NBC

No voy a hablar de salir de la zona de confort, porque odio esa expresión ‘a lo Paulo Coelho’. Vivir de alquiler es una aventura, pero también bastante más acorde a los tiempos en los que vivimos, en los que es inviable comprarse una casa. Lo único difícil es el momento de tomar la decisión pero, como todo en esta vida, hay veces que uno se tiene que tirar a la piscina (figuradamente, claro).

Así que os lo podéis plantear como uno de esos libros que leíamos de pequeños en los que podías ir eligiendo tu historia: podrías irte a vivir a otro piso, y podrías compartirlo con amigos, o con gente que no conoces. Podrías probar nuevas comidas, y podrías aprender a cocinarlas, aunque la primera, la segunda y la tercera vez acabaran en la basura.

Podrías tener un gato, un perro, un hámster, un conejo o un hurón, dependiendo de la alergia de cada uno de tus compañeros; y también podrías conocer a tu nuevo vecino, de ojos azules, pelo rubio y al que le encanta hacer yoga los domingos; y también podrías invitarle a una de las fiestas que organicéis un viernes por la noche.

Podrías tomar helado y ver Netflix con tu nueva familia, y también podrías probar nuevos estilos de decoración, o conocer otros diferentes, siempre exóticos y originales; también podrías cruzarte con ese vecino tuyo de nuevo, y hablar con él, y tener una primera cita.

Podrías probar tu discurso de Oscar, o practicar para entrevistas de trabajo a plena voz mientras tus compañeros te dicen que nunca te van a dar un premio por esa interpretación de Hamlet tan arriesgada; y también podrías conseguir tu primer sueldo, aunque fuera menos de lo que esperabas.

Foto: Two Broke Girls / CBS
Foto: Two Broke Girls / CBS

También podrías llorar, llorar y llorar por los reveses de la vida, y también podrías sonreír, sonreír y sonreír porque, por una vez, las cosas te estaban saliendo bien; y hacer una fiesta para celebrarlo, y volver a encontrarte con el chico de los ojos azules; y podrías… Bueno, todo eso PODRÍA pasar, pero el condicional es lo que tiene… que depende de algo. En este caso, de ti.

Nunca nos preocupa lo que pueda salir bien, y preferimos llenarnos la cabeza de TODAS las cosas que pueden salir mal. Démosle una vuelta de vez en cuando.