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Por qué yo también me mudé de Madrid a La Navata

CEIP La Navata / Google Maps
CEIP La Navata / Google Maps

La decisión de Pablo Iglesias e Irene Montero de comprarse una casa y mudarse a La Navata, en Galapagar (Madrid), ha hecho correr ríos de tinta estos días con todos los detalles y análisis sobre sus planes. Pero fuera del ámbito político y mediático, la decisión como familia es de lo más normal en la zona. Un cambio que he vivido en primera persona hace unos pocos meses.

El movimiento de los líderes de Podemos se ha escrudiñado desde todos los ángulos imaginables, pero es bastante habitual para La Navata: familias con niños pequeños se mudan atraídas por la idea de criar a sus hijos más cerca de la naturaleza, lejos del bullicio, la contaminación y el ruido de Madrid, con un mercado inmobiliario más tranquilo que el de la capital y con precios más asequibles que otros municipios de la sierra oeste de Madrid como Pozuelo de Alarcón, Majadahonda o Torrelodones, e incluso si se compara con otras urbanizaciones del propio municipio de Galapagar. Aunque el tipo de vivienda que finalmente han comprado, un chalet de más de 600.000 euros, era uno de los más caros que estaba a la venta en La Navata.

Al igual que la actual pareja de moda, mi mujer y yo decidimos dar el paso de cambiar de casa ahora que la familia crece. Dejamos atrás el beneficio de “estar cerca de todo en el centro de Madrid” a vivir más tranquilos a las afueras, aunque sea a 40 km. de nuestros lugares de trabajo.

Porque cuando buscas una nueva casa siendo una familia con niños, tiendes a hacer la cuadratura del círculo para encontrar el hogar idóneo, igual que habrán hecho Pablo Iglesias e Irene Montero: en alguna de las zonas que más te gusta, con el tamaño adecuado, sin desmadrarte con los costes respecto al salario, que tenga buena combinación por carretera y transporte público cercano, y para tus hijos, un colegio en el que se sientan a gusto y en el que compartas el sistema educativo.

Y para cientos de familias, entre los que me incluyo, La Navata cumple con todos estos requisitos. Y lo mismo habrá pensado la pareja Iglesias-Montero. La amplia variedad de escuelas y colegios de la zona permite elegir la educación que queremos dar a nuestros hijos.

El más cercano en la zona es el colegio público La Navata, que parece que ha sido una de las principales decisiones de la familia Iglesias-Montero para comprarse su nueva casa. Este colegio ofrece un sistema pedagógico innovador mediante proyectos, pone al niño en el centro del aprendizaje e intenta alejarse del modelo tradicional, que es más conductista.

Pero no es el único. A los otros dos colegios públicos de Galapagar se añaden centros concertados y privados cercanos que van desde colegios católicos como el Veracruz, otros laicos como el Gondomar, inspirado en la educación del norte de Europa, o de pedagogía alternativa como el Waldorf Artaban.

El perfil que cumple ahora la familia que van a formar Irene Montero y Pablo Iglesias es muy común en La Navata. No es nada nuevo ni muy original, pero desde el pasado miércoles no se habla de otra cosa en la zona. Los nuevos vecinos ocupan muchas horas de conversación en los cuatro bares de la zona, los parques, la escuela infantil, el cole, el súper o la peluquería.  Al final, esto es un pueblo. Y así se vive. Bastante bien, la verdad… Así que bienvenidos.