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APCE señala los retos que afronta el sector de la construcción residencial

Urbanización en construcción / Gtres
Urbanización en construcción / Gtres

La promoción y construcción de viviendas mantiene la recuperación que ha vuelto a dar impulso a un sector castigado por la profunda crisis mundial, pero afronta el futuro con cierta inquietud ante el actual panorama económico y político, tanto nacional como a nivel global.

El futuro de la mano de obra del sector va claramente encaminado hacia la industrialización. La evolución de los precios de las casas, o el grado de accesibilidad de los jóvenes a su primer hogar, son solo algunos de los retos que tiene que analizar el sector para mantener la tendencia actual del número de transacciones y visados de obra nueva para la creación de ciudades sostenibles y habitables frente al cambio climático.

Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de los promotores y constructores de España (APCE), ha desgranado los grandes retos que afronta el sector en los próximos años durante el primer día de Rebuild 2019, la cumbre de la innovación, digitalización, industrialización y sostenibilidad en el sector que se celebra en la feria de Madrid (IFEMA), del 17 al 19 de septiembre.

El sector de la construcción cuenta actualmente con 1,2 millones de asalariados. La mano de obra ha crecido en 250.000 personas desde la salida de la crisis. “El grado de envejecimiento de las plantillas de obreros a pie de edificación va a ser uno de los grandes retos que debemos afrontar. La media de edad del sistema productivo ha crecido exponencialmente en los últimos años para alcanzar unos 50 años de media”, afirmó el presidente de la APCE.

¿Se va a poder sustituir la mano de obra que pronto se jubilará? El sector está viendo que en el un futuro tendrá falta de mano de obra cualificada. Pero una de las soluciones será a través de la industrialización del sector: nuevas formas y modelos de edificación bajo techo que cambiarán el actual paradigma de los sistemas constructivos.

El sector debe caminar a su vez hacia ciudades sostenibles que luchen contra el cambio climático. “De los 17 principales objetivos de desarrollo sostenible que pone la Organización de Naciones Unidas (ONU) para el futuro del hábitat mundial, el sector constructor está totalmente afectado por siete de ellos. Desde cómo afrontar el consumo del agua, cómo controlar la extensión de la urbanización de las urbes, donde entra la colaboración público-privada; cómo solucionar el problema de la eliminación de los residuos que generamos en nuestras casas o la eficiencia energética son solo algunos de ellos”, agregó Gómez-Pintado.

El acceso a la vivienda de los más jóvenes sigue siendo uno de los principales retos del sector. “Actualmente hay 7,5 millones de jóvenes con edad de emanciparse y no lo hacen por la falta de capacidad de acceso a una vivienda. De media, apenas pueden ahorrar 24.700 euros en siete años, cuando necesitan unos 40.000 euros para poder hacerse cargo de los gastos que genera una compraventa”, destacó Gómez-Pintado, a lo que hay que unir el 20% del valor de la vivienda que el banco no financia.

“Actualmente desde la Administración todo parece ir encaminado a ofrecer viviendas en alquiler, y que toda la iniciativa pública vaya hacia el alquiler es un error. Igualmente, la nueva Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) es claramente mejorable y donde en vez de conseguir una profesionalización del sector del alquiler, se ha penalizado a las empresas frente a los particulares”, criticó el presidente de la APCE. “Cuando le preguntas a esos jóvenes que se quieren emancipar cómo quieres vivir, todavía siguen pensando en ser propietarios y comprar una casa en cuanto consigan esa capacidad de ahorro”, agregó.

Otro reto que vuelve a unir a lo público y lo privado es la agilización en la concesión de los trámites urbanísticos. En ciudades como Madrid, las licencias de obra nueva llegan a tardar entre 8 meses y 12 meses en concederse. Las licencias de primera ocupación también viven un mundo paralelo en función de la ciudad en la que se encuentre la edificación.

Gómez-Pintado concluye que “el sector inmobiliario español residencial cuenta con el respaldo de una política monetaria laxa marcada por unos bajos tipos de interés durante bastante tiempo que permite mayor liquidez disponible para la banca. Además de un ciclo macroeconómico favorable en cuanto a empleo y salarios, unos precios de vivienda razonables y una política convencional relativamente favorable con gobiernos de perfil liberal”, concretó.