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Cómo tener tu piscina siempre a punto este verano

Habitissimo
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Autor: Redacción

Para muchos, las piscinas son casi imprescindibles en verano. Cuando el calor aprieta, no hay nada como un chapuzón para refrescarse. Pero tanto por su buen funcionamiento como por cuestiones de salud, es muy importante su mantenimiento y, sobre todo, prestarle toda una serie de cuidados básicos durante la temporada de baño. Los expertos de Habitissimo nos dan las claves para un buen cuidado de la piscina.

Lo primero, la puesta a punto

Durante el invierno han podido pasar muchas cosas, y es importante prestar atención a cualquier signo de deterioro. Se debe comprobar que no haya fugas. Si es así, habrá que repararlas antes de realizar cualquier otro trabajo.

Además, hay que inspeccionar el estado de la depuradora (filtros, conexiones, etc), así como de skimmers, sumideros, boquillas de impulsión, etc. Deben estar en perfectas condiciones antes del arranque del sistema de depuración.

El siguiente paso imprescindible es la limpieza del vaso, ya que sobre todo en la línea de flotación es fácil que haya suciedad acumulada. Conviene limpiar con productos adecuados y un cepillo suave.

Tras ello queda rellenar la piscina, filtrar, ajustar el pH (recuerda, debe estar entre 7,2 y 7,6) y realizar un tratamiento de choque para eliminar gérmenes, algas y todo tipo de residuos. Un nuevo ajuste del pH y la piscina estará lista para su uso. ¿Acaba todo ahí? Evidentemente, no.

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Una instalación siempre en las mejores condiciones

Si quieres disfrutar de tu piscina con seguridad no queda más remedio que dedicarle algo de tiempo. ¿Cómo realizar un mantenimiento correcto? Estos son pasos imprescindibles:

  • Aspirar el fondo y pasar el recogehojas por la superficie todos los días, evitarás que se acumule la suciedad y el sistema de depuración tendrá que trabajar menos.
  • Controlar al menos cada dos días el pH del agua, preferiblemente a primera hora de la mañana o última de la tarde. Unos niveles inadecuados pueden provocar irritaciones, además de que entorpecerán la actuación de los productos empleados para el correcto mantenimiento de la calidad del agua.
  • Revisar el cloro residual, es decir, la cantidad de cloro activo en el agua. Es una tarea que conviene hacer todos los días, ya que de ello depende que el agua esté libre de gérmenes. Si hay que corregirlo (se debe mantener entre 0.5-1.0 ppm), mejor al atardecer o por la noche y siempre con la piscina vacía.
  • Limpiar y desinfectar a diario el entorno de la piscina: bordillos, pavimentos, escaleras y duchas. Son espacios ideales para la proliferación de patógenos, por lo que no conviene descuidarlos.
  • Controlar semanalmente la alcalinidad y la dureza del calcio disuelto en el agua.
  • Limpiar las cestas de los skimmers y la bomba cada dos o tres días.
  • Comprobar el nivel del agua cada 15 días y rellenar si es necesario, revisando tras ello los parámetros del agua y corrigiéndolo con los productos adecuados si fuera necesario.
  • En caso de que el agua comience a presentar un color verdoso, aplicar de inmediato un tratamiento de choque, cepillar el vaso y filtrar. Conviene aumentar ligeramente las dosis de cloro y alguicidas durante un tiempo para eliminar completamente el problema.
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Además de todo ello, hay otro aspecto importante: mantener el sistema de depuración activo el tiempo necesario, que dependerá del uso y las condiciones de la piscina, pero que en ningún caso debe ser inferior a ocho horas diarias.

El mantenimiento de la piscina requiere tiempo, pero es la mejor garantía de que podrás disfrutarla en las mejores condiciones, con un agua limpia en lo que se ve (algas, suciedad y partículas en suspensión) y en lo que no se ve (virus y bacterias). Merece la pena el esfuerzo, pero si no tienes tiempo o ganas, recuerda que siempre puedes acudir a servicios profesionales que se encargarán del trabajo con las mayores garantías.

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