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AAO: “Ningún delito emana derechos, por lo que una patada en la puerta no genera un domicilio”

La okupación sigue dando dolores de cabeza a gran parte de España

La okupación sigue dando dolores de cabeza a gran parte de España. Y mientras se vive una nueva oleada de este fenómeno en todo el país en plena crisis del coronavirus, surgen nuevas plataformas para ayudar a que los propietarios afectados defiendan sus derechos. Es el caso de la Asociación de Afectados por la Okupación, liderada por Toni Miranda. Miranda, que se define como escritor, conferenciante, columnista y activista, asegura que es un problema que se debe atacar desde raíz. “No se puede dejar que alguien okupe una vivienda y salga impune cuando en otros países de Europa es un delito que puede llegarse a pagar con cárcel”, dice Miranda.

Preside la Asociación de Afectados por la Okupación. ¿Por qué se crea?

Pues porque queremos dar una solución a este problema, que está afectando a nuestra sociedad de una manera muy intensa y muy directa. Es un problema que está afectando a los derechos fundamentales y es un problema que está haciendo realmente muchísimo daño. Esta asociación lo que está persiguiendo es unir a los afectados, a las personas que están teniendo esta problemática. Entendemos que estamos trabajando en un cambio legislativo y que en realidad la legislación que existe en España debería haber sido suficiente para que esto no hubiera ocurrido, pero ha habido unos problemas de interpretación por parte de algunos jueces que realmente han trasgiversado una ley.

¿Y cuál es vuestro plan de actuación?

Todo parte de que se han antepuesto dos derechos que están reconocidos en nuestra Constitución. Por un lado, el derecho a la propiedad y, por otro, el derecho a la inviolabilidad del domicilio. Los jueces han antepuesto estos dos derechos. El tema está en que para que exista inviolabilidad del domicilio y se pueda anteponer estos dos derechos, es necesario que exista un domicilio.

La existencia de domicilio, el estado domicilio, el beneficio del domicilio, como todos los hechos jurídicos en este país, como todos los actos, emanan siempre dentro del ordenamiento. No puedes obtener un domicilio, ni un beneficio, ni un derecho, jamás, emanado de un delito. Ningún delito emana derechos. Por lo tanto, una patada en la puerta no genera un domicilio. Y si una patada a la puerta no genera un domicilio, no se produce un balance o una confrontación entre lo que es el derecho a la inviolabilidad domicilio, porque no existe contra un derecho de propiedad.

Entonces jurídicamente no tiene ningún sentido lo que están diciendo. Pero esta es la situación que hay,  lo que pretendemos es que se haga una reforma legislativa que afine, que sea mucho más precisa y que elimine esta posibilidad de interpretación por parte de algunos jueces.

Las principales capitales de España están atravesando un duro episodio de okupaciones. ¿Por qué ahora?

Es lógico. Cuando tienes una Administración del Estado que no está actuando frente a unos delitos, lo que ocurre es que generas un espacio de impunidad que atrae a los violentos y a las mafias. Esta sensación de impunidad ha hecho que la okupación se haya disparado, y no sólo en número, sino también en grado de violencia, porque quienes van directos hacia los agujeros de impunidad del sistema son las mafias y son los delincuentes. En este momento nos estamos encontrando que hay verdaderos negocios montados en torno a los okupación, negocios de gente que se dedica a la extorsión que utilizan las viviendas como plataformas para la venta de dorgas, por ejemplo.

Y todo esto está generando unos daños enormes, sobre todo en el particular, ya que cuando okupan su vivienda tiene que seguir pagando los impuestos y suministros. En el momento actual se está produciendo una enorme injusticia con las personas que están siendo víctimas de este fenómeno y están siendo víctimas en su mayor parte por delincuentes y están totalmente desamparadas. La policía no les está atendiendo, los jueces dilatan en el tiempo las resoluciones y encima estamos asistiendo a la generación de nuevos fenómenos como son las rotaciones de okupas, de manera que cuando los plazos legales para echar a un okupa determinado ya se acercan al límite, el okupa se va y se incorpora uno nuevo, con lo cual vuelve a empezar todo el proceso.

Es una tomadura de pelo, es una auténtica falta de ética y de legalidad en un momento en el que es necesario adoptar medidas porque lo que se está produciendo es un incremento importante de la violencia en nuestro país y eso hay que cortarlo.

¿Tiene algo que ver la pandemia del covid-19?

Ha tenido un efecto evidente, porque la crisis sanitaria provocó que en un momento determinado en España se tuviera que hacer un encierro de la población en sus casas. Esto provocó que muchos ciudadanos ni pudieran, por ejemplo, atender su segunda vivienda ni tampoco vigilarla. Esta situación ha sido un detonante para todas estas mafias, resultando en un incremento enorme de la okpación durante el tiempo de encierro.

¿Qué tipos de okupas habéis detectado desde la asociación y cuál es el perfil que está okupando más en estos momentos?

No existe un perfil único, pero sí que existe un perfil bastante estandarizado y es que suelen ser bastante violentos. Además de mafias de droga y mafias dedicadas a la prostitución, también hay clanes gitanos que están delinquiendo en este tema y que cuando se les acusa de que están haciendo algo que no es legal, sacan la bandera de racismo. Y no lo es: existe la mafia china, existe la mafia napolitana y existen los clanes gitanos mafiosos. Es una realidad, no es racismo.

También hay un porcentaje, pero muy pequeño en realidad, de personas que están en una situación de vulnerabilidad real y carecen de vivienda. En nuestra asociación los estamos llamando a que estén con nosotros, porque ellos son afectados por la okupación también, porque la Administración en vez de proporcionar vivienda social lo que está haciendo es decirles que den una patada a la puerta y que cometan un delito. Eso es una auténtica barbaridad.

Entendemos que cualquier solución al problema de la okupación tiene que ir acompañado sin duda de una solución al problema de la vivienda de estas personas vulnerables.

La mayoría de las veces que se habla de okupación, se excusa con que se okupan pisos de grandes propietarios. ¿Es así? ¿El propietario privado está sufriendo más que antes?

La mayoría de nuestros afectados son pequeños propietarios que se encuentran que su vivienda habitual o su segunda residencia ha sido okupada o personas que se encuentran con el drama de estar viviendo en un vecindario que se ha convertido en un infierno. Estamos hablando de personas. También existen los grandes tenedores y también tienen este tipo de problemas, pero no es nuestro asociaciado principal.

No obstante, los grandes tenedores están siendo criminalizados como actores económicos, cuando en realidad cualquiera que entienda un poco de economía sabe que son los verdaderos dinamizadores, porque para que se construyan casas es necesario que exista financiación para hacerlas.

La construcción de vivienda es un gran generador de empleo en nuestro país y en un momento en el que esta crisis sanitaria ha destrozado prácticamente el sector del turismo, que era un gran generador de empleo estacional, el siguiente en la cadena para generar una gran cantidad de empleo es la construcción. Y creemos que una buena política de construcción sería un gran generador de empleo, pero… ¿quién va a invertir en construcción si la ley ampara a los okupas?

¿Algún ayuntamiento les ha abierto las puertas para intentar colaborar?

Nosotros estamos estrechando contactos institucionales y estamos hablando con alcaldes y con agentes de diferentes ayuntamientos y de diferentes órdenes. También estamos tratando el tema con diputados. Detectamos que determinadas organizaciones políticas tienen la sensibilidad y tienen claro el tema y han iniciado acciones y propuestas legislativas para buscar solución al tema. Nosotros como asociación somos completamente independientes y no estamos adscritos a ningún tipo de ideas políticas. Nuestro logo es de color blanco y nuestros asociados son de todo el espectro. Tienen algo en común, y es que han padecido algún efecto negativo de la okupación, y eso no entiende de banderas políticas.

Estamos encontrando muy buena colaboración en muchas organizaciones políticas de este país que realmente quieren solucionar el problema y, con aquellas que no están por la labor, estamos intentando abrir canales. Es difícil, pero lo conseguiremos.

¿Sabía que también existen asociaciones pro-okupas? ¿Qué opina de ellas?

La okupación, entendida como el allanamiento de vivienda, es un delito. Así que estas asociaciones lo que hacen es estar fomentando un delito. Yo creo que está completamente fuera del margen de la legalidad de un sistema verdaderamente democrático.

¿Es España uno de los países del mundo con más problema de okupación?

Sin duda alguna en este momento hay sólo dos países que tienen problemas reales de ocupación. Uno es España y el otro es Portugal. En el resto de Europa no existe prácticamente o es un problema muy residual.

¿Cree que deberían endurecerse las sanciones?

La verdad sobre este tema es que no hay que hacer grandes inventos. Miremos Europa, que no tienen problemas de okupación. ¿Qué es lo que ocurre en Holanda? ¿Qué es lo que ocurre en Dinamarca? Bueno, pues que si alguien okupa una vivienda y se llama a la policía, no se inicia un procedimiento judicial, y lo echan. Y en según qué países, el okupa es sancionado con multas importantes, incluso con cárcel. Por lo tanto, allí nadie okupa.    

Si es que es muy fácil, no hay que hacer gran cosa. Simplemente hagamos lo que están haciendo todos nuestros vecinos europeos. Y no estamos hablando de países con dictaduras o que sean demasiado reestrictivos. Estamos hablando de las democracias más avanzadas en Europa. Sigamos el ejemplo de los que han evolucionado en el camino de la libertad y que además tienen unas fórmulas que están funcionando.

En los últimos años han surgido empresas de desokupación que, por un precio elevado, ayudan a los propietarios a desokupar la vivienda. ¿Qué opina de este tipo compañías?

El problema de generar estas bolsas de impunidad es que, cuando tú eres un afectado por una okupación, te encuentras con que vas a la policía y no ayuda, te dice que no pueden hacer nada. Vas a por la vía judicial y te están diciendo que tu vivienda va a estar okupada entre uno y dos años, y eso suponiendo que no te hagan una rotación dentro de otro okupa y el tema se te alargue ‘ad eternum’. Por lo tanto, lo que está existiendo es una enorme frustración y una enorme sensación de abandono por parte de las personas que están viendo como sus viviendas son okupadas. Estas personas buscan soluciones, y cuando estas situaciones se generan y hay un entorno violento y de impunidad, es normal que surjan en el mercado empresas que proporcionan soluciones a quien lo está pidiendo, por muy poco ortodoxo que sea.

Hay partes del proceso que siguen estas empresas que no nos gustan, ya que cuando echan a estos okupas, en muchos casos los están pagando y negociando con ellos o generando actos de intimidación. Nosotros nos movemos dentro de lo que es el estricto Estado de Derecho y lo que es la ley, ya que creemos que es lo suficientemente poderoso para dar solución. Lo único que tenemos que hacer es ponernos de acuerdo y exigirlo entre todos.

¿Cree que la labor de las fuerzas de seguridad es insuficiente?

En un Estado de Derecho, el monopolio de la violencia está en manos de las fuerzas de seguridad del Estado. Las fuerzas de seguridad están más que capacitadas. Saben muy bien cómo hacer su trabajo y quieren hacerlo, pero se les están atando las manos y si les dicen que no actúen, ellos no actúan.

Y repito, no es porque no sepan hacer su trabajo, no es porque les falten medios, no es porque no estén capacitados. Saben muy bien lo que tienen que hacer. El problema no es un problema de nuestras fuerzas de seguridad. El problema es que nuestra justicia está politizada y que determinadas organizaciones políticas están interviniendo para que este fenómeno se mantenga y crezca.