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La construcción se reivindica como un motor económico de España: "Es más esencial que nunca"

Pixabay
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Autor: Redacción

El sector de la construcción saca pecho y se erige como uno de los grandes impulsores de España para la época poscovid-19.

En un momento en el que las actividades que más contribuyen a la economía, como el turismo, los servicios o la automoción, están en horas bajas por la crisis del coronavirus, el ladrillo se reivindica otra vez como uno de los grandes motores del país. Así lo deja entrever el estudio que ha publicado la compañía de materiales para la construcción Cemex, y al que ha titulado ‘La construcción en España, industria esencial y segura’.

En el documento, la firma analiza y pone en valor todos los recursos con los que cuenta el sector para situarse entre las puntas de lanza de la economía en los próximos años. A cierre de 2019, el ladrillo contribuyó a la economía con casi 73.500 millones de euros, lo que representó el 5,9% del PIB. Además, empleaba a 1,28 millones de personas de manera de directa y fue un dinamizador de una decena de subsectores.

Y, según Cemex, esta condición de generador de riqueza y empleo en tiempos “normales” se acrecienta en la era covid-19 y poscovid-19, en donde sectores tradicionalmente motores de la economía, como el turismo, los servicios o la automoción, entre otros, se han visto seriamente afectados por la pandemia, con graves consecuencias para la economía y el empleo. De hecho, las autonomías cuya economía tienen más dependencia de estas actividades son las que registran los datos más altos de despidos y ERTE.

“La crisis sanitaria ha convertido a la construcción en un sector clave y más esencial que nunca, porque además de ser necesario para el desarrollo y mantenimiento de las infraestructuras básicas del país, el propio sector contribuye a mantener los ingresos y el bienestar de miles de familias. Confiar y apostar por el efecto multiplicador del sector en este momento, principalmente a través de la inversión y la colaboración público-privada, contribuirá a que nuestra economía supere antes y en mejores condiciones esta crisis, con un efecto positivo fundamentalmente sobre el empleo, tanto directo como indirecto”, explica José Manuel Cascajero, vicepresidente de planificación estratégica para EMEAA de Cemex.

Ahora bien, la compañía hace un llamamiento a las Administraciones Públicas, a las que considera, junto con clientes y proveedores, “claves para promover y potenciar la industria de la construcción, de forma que se contribuya también a reactivar la economía local, autonómica y nacional”. Como contraprestación, el documento recuerda que el aumento de la actividad constructora lleva aparejada una mejora de los ingresos públicos, tan necesarios para hacer frente a los gastos derivados de la pandemia y para compensar la recesión económica y el fuerte aumento de la deuda pública que se avecinan.

“Para que este efecto multiplicador ocurra y la construcción pueda aportar toda su capacidad como palanca de la reactivación económica después del coronavirus es necesario que las distintas Administraciones se impliquen y se agilicen las concesiones de licencias de obras, se favorezcan las licitaciones, se flexibilicen los plazos de ejecución y se reduzcan los trámites administrativos”, recalca la compañía. Recordemos que la seguridad jurídica y una mejora de los procesos burocráticos y administrativos están entre las reivindicaciones más repetidas por todos los agentes del sector.  

Un sector esencial y seguro

Cemex recuerda que, a pesar de que la construcción desarrolla servicios esenciales como levantar o mantener infraestructuras (hospitales, colegios, carreteras, instalaciones de telecomunicaciones, sistemas de energía, puertos, aeropuertos...), en España la actividad ha sido paralizada durante el estado de alarma, a diferencia de lo que ha sucedido en otras potencias europeas como Alemania o Reino Unido y en otros países más pequeños, como Polonia o República Checa, que han considerado al sector como esencial desde el comienzo de la pandemia y no se ha visto obligado a parar la actividad.

Por otro lado, la construcción ensalza su papel como sector seguro, por su bajo riesgo para transmitir el virus. El estudio recalca que “las obras se desarrollan en entornos estrictamente controlados: no están abiertas al público, se ejecutan bajo estrictas normas de seguridad para la prevención de riesgos laborales y la protección de la salud, se llevan a cabo generalmente al aire libre y suelen tener una baja densidad de concentración de personal. Todo ello sitúa a la construcción en un rango de bajo riesgo en lo que se refiere a seguridad y salud. Además, la construcción y los distintos sectores que la representan han implementado las medidas de salud y seguridad prescritas por las autoridades para mitigar la propagación del covid-19, incluyendo también por iniciativa propia muchas otras recomendaciones”.

En este contexto, desde Cemex insisten en que es necesario tener una visión a medio y largo plazo y que la construcción debe “tomar medidas de seguridad y prevención más eficaces para minimizar los riesgos de contagio y propagación del virus. Hasta que no dispongamos de una vacuna o tratamiento eficaz estarán en vigor los protocolos más estrictos y seguros del conjunto de la industria”.