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Goteras, ruidos y ascensores que no funcionan en uno de los rascacielos de mayor lujo de Manhattan

Imagen donde destaca el rascacielos 432 de Park Avenue / Freepick
Imagen donde destaca el rascacielos 432 de Park Avenue / Freepick
Autor: Redacción

El 432 de Park Avenue es uno de los rascacielos más altos de la Gran Manzana. De hecho, hubo un tiempo en el que esta estructura de 96 plantas y 425 plantas llegó a ser el inmueble residencial más elevado del mundo. Sin embargo, la realidad que viven sus privilegiados inquilinos, entre los que se encuentran estrellas como Jennifer López, dista mucho de una vida cómoda. Según explica el New York Times, el rascacielos acumula una serie de deficiencias relacionadas con el ruido, los escapes de agua y averías en el edificio que han provocado incluso la paralización de los ascensores por las fuertes rachas de viento.

Resulta curiosos como el máximo exponente del Billonaire’s Row (corredor de los multimillonarios) ha comenzado a sufrir los problemas en su infraestructura y funcionamiento, a pesar de la cantidad de dólares invertidos en levantar este inmueble inaugurado en 2015. El diseño de Rafael Viñoly se caracteriza por si figura esbelta y por sus panorámicas vistas a Central Park. Aunque ahora los titulares ya no hablan de su novedoso perfil de lápiz de acero y vidrio, sino de sus imperfecciones.

Deficiencias impropias de un inmueble con pisos que han sido vendidos por cifras astronómicas como por ejemplo el ático situado en la última planta por el que un magnate saudí desembolsó 88 millones de dólares o un apartamento por el que Jennifer López pago cerca de 16 millones de dólares.

Entre los problemas desvelados por el periódico estadounidense destacan los relacionados con el viento y no sólo por los molestos ruidos que genera o la sensación de fragilidad, sino por las averías que este produce. En este sentido, un informe del gestor del activo revela que un inquilino estuvo encerrado una hora y media en uno de los ascensores porque una fuerte racha de viento detuvo en seco el elevador.

Los escapes de agua son otra de las quejas recurrentes. De hecho, una de estas fugas en el piso 74 originó daños en el apartamento de abajo y la vecina cifró la reparación de estos en casi medio millón de euros. También ha otros residentes que lamentan “inundaciones catastróficas”, aunque CIM Group, promotor del rascacielos, defiende el “éxito del diseño y de la construcción” y alega que todo inmueble de nueva construcción requiere de un tiempo de supervisión.