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El frágil equilibrio de la vivienda: entre subidas de precios y ejecuciones hipotecarias

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A pesar de lo que indicaban algunos expertos tras el fin del estado de alarma, en 2020, los precios en el sector inmobiliario no solo no han bajado sino que han subido. De hecho, se teme que de seguir así en 2021 nos encontremos ante una posible burbuja inmobiliaria. Esta situación es especialmente acuciante en países como Turquía, Canadá, Singapur o Nueva Zelanda.

De hecho, según el informe del Índice Global de Precios de la Vivienda de la inmobiliaria Knight Frank, los precios habrían subido de media un 7,3% de marzo de 2020 a marzo de 2021 en el mundo. Se trata del incremento de precio más rápido registrado en los últimos 15 años, en los 56 países que analiza el informe.

En este sentido, España también está experimentando subidas en los precios de los inmuebles, especialmente en el sector residencial. Según el CEO de Foro Consultores Inmobiliarios, Luis Corral, “los precios no han caído como podría esperarse”.

Y es que según el experto, “la pandemia ha traído cambios inesperados en el sector residencial”. “Es más”, continúa, “en vivienda nueva y en algunas promociones está ocurriendo todo lo contrario”.

Y es que la pandemia ha traído cambios estructurales difíciles de salvar. Por un lado, la precaria situación en la que se han visto inmersas muchas familias. Tanto aquellas que se han quedado sin empleo como las que están afectadas por un ERTE.

Por el contrario están aquellos trabajadores cualificados que han conservado el empleo y han podido ahorrar. “Esto ha supuesto, un incremento de la compra de vivienda de demanda solvente”, añade Corral. Esto junto al teletrabajo y, con él, el surgimiento de nuevas necesidades en los hogares ha hecho que se produzca un incremento de la demanda de vivienda entre ese grupo de población.

Eso sí, hay otro grupo que ha sufrido también las consecuencias de la pandemia. Corral afirma que “el coronavirus ha alejado de la adquisición de vivienda a los más jóvenes y a las rentas más bajas”. Por lo que se ha producido una importante desigualdad social.

De hecho, el mercado se está polarizando y según indica Corral, “el saldo neto del mercado se mueve a favor de la mayor demanda y de la subida de precios, aunque la misma no sea homogénea”. 

Como conclusión el experto destaca que la pandemia ha provocado que “el que tenía una situación precaria antes, hoy esté peor. Y de estos, un porcentaje esté sin trabajo ni ingresos, y abocado al desahucio”.

Algo que se evidencia también por los datos revelados hace unos días por el INE, que apuntan a un aumento de las ejecuciones hipotecarias en el primer trimestre del año. En concreto, aquellas ejecuciones hipotecarias sobre vivienda habitual aumentaron un 84,1% en ese periodo, su mayor cifra desde 2017. Una tendencia que continúa ya que, en 2020, éstas aumentaron un 37%, el mayor ascenso desde 2014.

Unos datos preocupantes aunque hay que recordar que no todas las ejecuciones hipotecarias acaban en lanzamiento. En ocasiones los propietarios solventan la situación antes del fatal desenlace.

Si hablamos de aquellos lanzamientos sobre viviendas que se encuentran en alquiler, la cifra también es preocupante. En este caso, aún no se conocen los números entre otras cosas por la extensión de la moratoria de los alquileres dictada por el gobierno hasta el próximo agosto. Sin embargo, eso no hace más que retrasar el problema. Porque según el abogado inmobiliario Carlos Muñoz de CIM Tax & Legal “es lógico proteger a los más vulnerables, pero también debería haber una ayuda a los propietarios”. Y es que esto es una cadena. “Si no se les ayuda, en algún momento el propietario caerá”, porque según el letrado “muchos propietarios están tirando de financiación, algo que tiene un sobre coste financiero para el propietario”. Sin embargo, considera que “hay que proteger a toda la cadena”.