La capital catalana apuesta por proteger a los comercios históricos de la ciudad. Las ciudades de Barcelona, París, Roma y Lisboa han creado una alianza municipal para la preservación y protección de los comercios emblemáticos mediante una gobernanza compartida y liderada desde los gobiernos locales. Este acuerdo tiene como principal objetivo crear estrategias conjuntas entre las diferentes ciudades para preservar el patrimonio comercial europeo.
Concretamente, el documento apunta la necesidad de impulsar medidas de gobierno y planes especiales que permitan reconocer la importancia de estos establecimientos y que contribuyan a protegerlos, conservarlos y ponerlos en valor con acciones que favorezcan su viabilidad económica, conservación patrimonial y papel comercial.
Además, añade que los establecimientos comerciales emblemáticos deben participar en la cocreación de las políticas municipales sobre el comercio de proximidad, con el fin de garantizar su competitividad y avanzar en la profesionalización del sector y en la digitalización, a través de formación y con asesoramiento jurídico y legal y acompañamiento en la gestión de la actividad económica.
Las cuatro ciudades consideran que es necesario crear una carta internacional sobre los establecimientos comerciales emblemáticos en la que se determine, de forma consensuada, qué se considera establecimiento emblemático o singular y donde se definan sus diferentes tipologías con los niveles de protección patrimonial (inmueble, mueble, material) y cultural (creatividad) correspondientes, de forma que puedan definirse los instrumentos de protección y valorización de este tipo de establecimientos. En este sentido, es fundamental crear unidades de gestión especializadas en las administraciones públicas en las que también participe el sector privado.
Los comercios emblemáticos, un patrimonio de alto valor
Los establecimientos comerciales emblemáticos son una red de comercios con alma y tradición histórica, en algunos casos centenarios, que suman los esfuerzos y la dedicación de varias generaciones y refuerzan la concepción de Europa como comunidad cultural, basada en unos valores e historia compartidos, y son un claro ejemplo de expresiones culturales y creatividad que incluyen tanto el patrimonio cultural material como el inmaterial. Estos contribuyen al desarrollo económico y a generar identidad, creación de empleo y una oferta única, tanto para la ciudadanía como para las personas que nos visitan.
Actualmente, se han detectado toda una serie de riesgos que afectan a la protección y preservación de estos establecimientos, derivados de la viabilidad del negocio en el momento actual, la conservación y salvaguardia del patrimonio material e inmaterial, el relevo generacional, la gentrificación y la presión inmobiliaria, la brecha digital o la adaptación al cambio climático, entre otros.





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