Una casa de diseño ‘radicalmente sencillo’ en la costa de Portugal

Casa Plaj, ubicada en la costa de Lourinhã, es una vivienda vacacional de 120 m2 que reivindica la arquitectura rural a través de una mirada contemporánea.
Casa Plaj se ubica en la localidad costera de Lourinhã, en Portugal, y se describe como una estructura “radicalmente sencilla”.
Casa Plaj Clemens Poloczek

Nuestros vecinos peninsulares tienen la fama de ser tranquilos, silenciosos, melancólicos. Los menos mediterráneos de los países mediterráneos. Esa actitud sencilla se refleja en su arte, como el fado, y también en ciertas tendencias arquitectónicas.

Dentro de esta corriente, algunas viviendas destacan por su capacidad de reinterpretar la tradición local mediante gestos depurados y una delicada atención a la luz, la materia y el paisaje. Casa Plaj, en la costa portuguesa de Lourinhã, es una de ellas: un ejercicio de pureza formal y textura contenida que reivindica la arquitectura rural a través de una mirada contemporánea.

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El edificio descansa sobre cuatro muros estructurales de hormigón que elevan sutilmente la vivienda y le otorgan presencia.
Vivienda sutilmente elevada Clemens Poloczek

Inspirada en la arquitectura rural portuguesa

Concebida por el estudio lisboeta Extrastudio, Casa Plaj es una vivienda de vacaciones de 120 m2 que se levanta sobre un podio de hormigón y se define por una volumetría minimalista a dos aguas. El estudio describe la vivienda como una estructura “radicalmente sencilla”, una síntesis de elementos tomados de los edificios tradicionales de la zona, reinterpretados mediante técnicas actuales.

Su ubicación, cercana a un pequeño pueblo costero de Lourinhã, fue determinante. El estudio explica que “Lourinhã nunca ha sido una zona rica; los edificios son modestos y sencillos, y se integran de forma natural en el paisaje, algo que de alguna manera se ha olvidado en los edificios de las últimas décadas”.

Para reactivar esta tradición, la casa adopta proporciones austeras, una piel rugosa de yeso en tonos tierra y una configuración que permite que el terreno fluya bajo sus terrazas voladizas.

La casa adopta proporciones austeras, una piel rugosa de yeso en tonos tierra y una configuración que permite que el terreno fluya bajo sus terrazas voladizas.
Proporciones austeras Clemens Poloczek

El edificio descansa sobre cuatro muros estructurales de hormigón que elevan sutilmente la vivienda y le otorgan presencia, sin perder la conexión física con el entorno. Desde este podio arranca una escalera exterior que lleva al interior.

El interior está organizado en una sola planta: al sur, un espacio continuo de salón, comedor y cocina; al norte, tres dormitorios que se abren a terrazas laterales en voladizo mediante profundas puertas correderas de cristal.

El estudio subraya que “una casa de vacaciones permite un cierto nivel de libertad y experimentación. Debe ser generosa, informal, físicamente presente, imponiendo su propio tiempo y ritmo”. Casa Plaj encarna precisamente esa idea, jugando con la apertura total al exterior y con un ambiente sereno donde todo prescinde de ornamentos.

En el extremo oriental del salón se ubica una chimenea de acero suspendida junto a la terraza en voladizo.
Salón Clemens Poloczek

El uso preciso de la luz natural

Uno de los rasgos más distintivos de la vivienda es el uso preciso de la luz natural. La zona de día se sitúa bajo un techo inclinado de gran altura perforado por una claraboya circular, que genera una iluminación cenital cambiante a lo largo del día.

Esta apertura se alinea con varios recortes circulares distribuidos en las paredes, cuya posición fue definida mediante modelado 3D para permitir que “un rayo de sol ilumine cada habitación antes del atardecer”. El resultado es una casa que experimenta la luz como un material más.

La zona de día se sitúa bajo un techo inclinado de gran altura perforado por una claraboya circular, que genera una iluminación cenital cambiante a lo largo del día.
Techo inclinado Clemens Poloczek

En el extremo oriental del salón, una chimenea de acero suspendida contrasta con una encimera de mármol, mientras el comedor se abre hacia una terraza en voladizo desde la que se divisa el mar. El jardín acoge una piscina estrecha y longitudinal que prolonga visualmente la casa y refuerza la sensación de quietud.

La arquitectura busca la máxima flexibilidad mediante mecanismos simples. “Los sencillos dispositivos arquitectónicos permiten y fomentan la flexibilidad y la informalidad”, señala el estudio.

El jardín acoge una piscina estrecha y longitudinal que prolonga visualmente la casa y refuerza la sensación de quietud.
Piscina Clemens Poloczek

Un ejemplo de ello es que “las ventanas se retraen completamente en las paredes, transformando la casa en un gran espacio al aire libre, ampliando el interior al exterior y permitiendo que momentos como el baño se conviertan en experiencias al aire libre”.

Los interiores prolongan la materialidad del exterior: paredes y techos de yeso gris con acabado manual, suelos de hormigón liso y carpinterías en madera aportan una estética táctil y contenida. El resultado es un espacio que se percibe esencial, sin renunciar a la calidez. 

1 Comentarios:

juanponspalacios
18 Diciembre 2025, 10:08

Está muy bien esta idea, solo que en España se tendrá que enfrentar a los ayuntamientos que dicen no tener suelo edificable, entonces donde la coloco.

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