Se trata hogares de uno y dos dormitorios que se van a construir mediante concesiones para que las empresas adjudicatarias, Brial y Eizasa, promuevan y gestionen los alquileres durante 75 años. Los pisos, que contarán con trastero y garaje y, una vez concluya la concesión, seguirán siendo de titularidad pública. Estas concesiones se plasman sobre suelos públicos para que las operaciones garanticen unos precios más bajos. No obstante, el suelo representa en torno al 25% del coste de una vivienda. Para acortar plazos, los baños se ejecutan en módulos prefabricados.