El teletrabajo y el atractivo de España como mercado refugio para la inversión inmobiliaria están impulsando un nuevo perfil de hipotecado no residente: los jóvenes que proceden mayoritariamente de países como Reino Unido, Alemania, Francia o Bélgica, aunque también están irrumpiendo otras nacionalidades como la estadounidense. Según Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), tras la pandemia se está produciendo un cambio de perfil de los compradores tradicionales, que solían ser personas de entre 50 y 60 años, casadas y con hijos, con un alto nivel de estudios y unos ingresos superiores a 60.000 euros.