Tarjetas de crédito, préstamos preconcedidos, hipotecas: ¿se han soltado la melena los bancos?
A. G., una mujer casada, con una hija y que trabaja en un organismo del Estado, recibió hace pocos días una llamada de Bankia. Le habían concedido un crédito de 18.000 euros. Lo extraño era que A.G. nunca había pedido ese crédito.





