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Qué hacer con la mascota durante la visita de un comprador a la casa

Autor: Redacción

Artículo escrito por Sachi Serrano, directora de La Diseñoteca Home Staging & Interiors

Muchos vendedores tienen una o varias mascotas en sus casas: gatos, perros o animales exóticos. Pero la cuestión es qué hacer con la mascota durante las visitas a la casa de posibles compradores. Lo más aconsejable es que no esté presente en la vivienda y reparar los posibles daños en paredes, muebles o superficies que hayan podido causar las mascotas.

Lo primero, la seguridad de nuestra mascota

Como amantes de los animales y cómo no de nuestra mascota, lo primero que tenemos que tener en cuenta es su propia seguridad. Por lo que a ellos respecta ese sigue siendo su hogar y, por tanto, se pueden sentir cohibidos o incluso asustados ante la presencia de gente extraña a la familia. Veamos algunas posibles reacciones de nuestras mascotas ante la visita de compradores potenciales:

1. Nuestro gato le tiende una emboscada a la visita: sale de detrás de la puerta con su cabellera erizada y se lanza sobre el comprador potencial con sus uñas bien afiladas.

2. Nuestro pequeño chihuahua se desgañita ladrándole a estos invasores del hogar que casi lo pisan.

3. Nuestros cariñosos boxers no caben en sí de gozo y le saltan encima al comprador potencial para darle una buena bienvenida.

Seguro que se os ocurren muchas otras formas de las que podría reaccionar vuestra querida mascota.

Lo segundo (y no menos importante), la comodidad del comprador potencial

Así como hay reacciones tan diversas como mascotas en el mundo, nos encontraremos con compradores de todo lo habido y por haber: desde los que le tienen alergia al pelo de los gatos, fobia a los hámsters o miedo irracional a los chihuahuas hasta los que simplemente no les gustan los animales. Aunque nos resulte incomprensible hay gente de toda, pero no nos podemos olvidar de que ellos pueden ser los que nos compren la casa.

Como hemos visto en los ejemplos, la presencia de mascotas y sus enseres (areneros, boles y sacos de comida, camas, cepillos, etc.) son una distracción innecesaria cuando recibimos la esperada visita.

Si tenemos un perro bastará con sacarlo a pasear mientras el agente enseña la vivienda. Si tenemos un gato, podemos llevarlo con nosotros en el trasportín mientras hacemos tiempo visitando a un familiar o amigo. Hay muchas soluciones posibles para evitar que nuestras mascotas se encuentren presentes mientras se enseña la casa.

Igualmente importante es reparar los posibles daños en paredes, muebles y superficies que hayan podido causar nuestro gato o perro además de ventilar muy bien la vivienda.

Vender una casa donde viven mascotas puede resultar algo más complicado de lo habitual, pero con un poco de preparación previa no será problema alguno.

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