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Las razones por las que la cisterna empotrada es un 'must' en la próxima reforma de tu baño

Geberit
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Autor: Redacción

Artículo escrito por Alfredo Cabezas, director de comunicación y marketing de Geberit Iberia

¿Te has parado a pensar alguna vez en los elementos que componen el baño de tu hogar? Lo más seguro es que la respuesta sea negativa, pues no es una reflexión muy habitual. Si lo hiciéramos, llegaríamos a la conclusión de que parece que llevan toda la vida ahí. Inmutables, incombustibles ante el paso del tiempo. Todo evoluciona, aunque los elementos del baño no parecen hacerlo al mismo ritmo.

Sin embrago, sí evolucionan. Y bastante. El cuarto de baño ya no es una estancia más en los hogares, ese lugar de paso que no invitaba al bienestar personal y a la relajación. Ahora es uno de los espacios favoritos de la casa, donde encontramos tiempo para nuestro cuidado personal en todos los aspectos. Y eso no habría sido posible sin la evolución de sus componentes y soluciones.

Entre ellos, la cisterna. Un elemento que para muchos es incluso molesto, pues supone el 10% de los ruidos que se generan en los hogares. De hecho, ¿cuántas veces nos habrá despertado en medio de la noche? Sí, la cisterna a menudo nos aleja de lo que se llama confort acústico en nuestros hogares, ese ideal de vivir en casa sin tener que escuchar ruidos molestos que perturben nuestra rutina y nuestro descanso. Gracias a la tecnología, cada vez es más fácil acabar con ellos.

La cisterna ha evolucionado y ya es posible hacerla enmudecer e incluso, 'desaparecer'. Vamos a remontarnos a sus orígenes. La cisterna empotrada aplicada al inodoro empezó a comercializarse en 1964 en una Alemania que se reactivaba económicamente tras la posguerra. Los hogares necesitaban rehabilitarse de los estragos de la contienda, y en este contexto apareció este tipo de cisterna silenciosa llamada a aumentar su calidad de vida.

¿Qué suponía respecto a una cisterna convencional? Que estaba oculta en el interior de la pared, lo que hacía que el baño ganara espacio y facilitara su limpieza y mantenimiento. En Alemania fue un 'boom' y también en Italia, convirtiéndose en poco tiempo en toda una tendencia internacional. Además, potenció ese cambio de 'estatus' del baño, dando paso a estancias más ordenadas, limpias, eficientes y modernas. Por ello, su uso ha llegado al día de hoy cuando, a todas las ventajas de entonces, se une la tecnología de ahora.

Así, con los últimos avances se ha conseguido, entre otras cosas, ahorrar agua. Su diseño permite ajustar el volumen a tan solo 3 litros de agua para la media descarga y 4,5 litros en el caso de la descarga completa, frente a los 9 litros o más de las soluciones tradicionales, lo que supone ahorrar hasta 6.000 litros de agua al año. Unas cifras que cobran mucha importancia en la actualidad, cuando la sostenibilidad es una obligación y una preocupación global. Además, ofrecen más posibilidades de diseño, pues el único elemento que queda visible, el pulsador, puede adaptarse a todos los gustos e incluso permite incorporar novedades tecnológicas como la descarga que se activa de forma automática o el módulo para eliminar olores.

Así, la cisterna empotrada se convierte en un elemento que debe estar sí o sí en la lista de reformas de los hogares. Es un 'must', como dicen en el sector de la moda y las tendencias. No solo por sus ventajas, sino porque su instalación también es sencilla, requiere poco tiempo y su mantenimiento es igual de fácil. Nada de obras molestas que se alargan días y días.

Con esta solución se gana espacio, comodidad, tiempo y, además, se ahorra dinero, pues reduce el consumo energético y de recursos. Por tanto, no hay duda de que, entre las tendencias actuales, la cisterna empotrada es ese 'must' que todos los hogares deberían pensar en incorporar a su baño.