Información sobre vivienda y economía
Autores: @Lucía Martín (colaborador de idealista news), @Jone

Es uno de los oficios fundamentales en la construcción de una vivienda o de cualquier otra estructura. Sin encofradores, no hay nada: es la base sobre la que se sustenta la construcción. Viajamos a un pequeño pueblo de León, en mitad del Camino de Santiago, para conocer a Mario Osorio, encofrador.

Heredó el oficio de su padre. ¿Se puede heredar el gusto por un oficio? Claro que sí: él ayudaba a su padre en verano y cuando tuvo edad para realizar estudios superiores, decidió que esto era lo que quería hacer. “Aunque no me gustaría que mis hijos se dedicasen a esto, preferiría que no, la verdad: es un trabajo muy duro, en invierno se pasa mucho frío y en verano, mucho calor”, explica Mario Osorio, dueño de la empresa que lleva su nombre.

Estamos con Mario en Foncebadón, un pequeño pueblo de la provincia de León, camino de Ponferrada. Y no, no dudamos de que aquí, en invierno, hace frío: al venir nos ha avisado que hay placas de hielo en la carretera, imaginen la rasca para pasarte el día trabajando en exteriores...

Mario trabaja con otra persona, actualmente haciendo una vivienda de dos plantas en esta localidad. En el encofrado se trabaja en distintas fases: la primera es la excavación, en la que la máquina hace el agujero, el vaciado de tierra. Después, “Se nivela el terreno y se pone una base de hormigón”, comenta. Sobre esa base se monta la armadura, con parrillas de hierro: “En esas parrillas se mete el hormigón y posteriormente se funden ambos. Para una casa de 50 metros cuadrados se necesitan unos 20 metros cúbicos de hormigón, la cantidad va en función de la superficie de la vivienda”, explica Osorio.

La materia prima que utiliza viene toda de la región: el hormigón, de la cercana localidad de Astorga. Y el forjado, de La Bañeza.

Al día siguiente ya puedes pasar tranquilamente por encima, sin temor a que se caiga la estructura: “En verano, antes incluso”, añade.

Una vez seca la cimentación, en ella quedan unos hierros que son los que sujetarán los pilares: “La planta superior se sujeta en un sistema de encofrado, que es lo que sujeta el forjado, así se denomina la planta del edificio”, dice Osorio.

¿Cuánto hay que esperar para quitar el apuntalamiento? “Unos 28 días”. Por cierto que, quitar el apuntalamiento se llama desencofrar. Todo esto en un encofrado horizontal: “En los encofrados verticales, los muros, prácticamente al día siguiente se pueden desencofrar”.

Osorio recuerda que, en tiempos de su padre, se encofraba de otra manera y que los puntales, por ejemplo, eran de madera. Hoy se utiliza hierro, hormigón, el forjado y chapas, pero el trabajo sigue siendo 100% manual, eso no ha variado.

Osorio notó, como otras tantas pymes, los años de la crisis, sobre todo en 2012/2013, pero luego la actividad retomó. ¿Cuánto tarda en hacerse el encofrado de una casa? “Para una casa de dos plantas, de unos 100 metros cuadrados, se tarda aproximadamente mes y medio, dependiendo de las condiciones meteorológicas, claro está”, finaliza.