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piscina olímpica en los jjoo de atenas 2004

Después de los jjoo, la ruina: 10 ejemplos de villas olímpicas abandonadas

Autor: equipo

Los juegos olímpicos de montreal se clausuraron el 1 de agosto de 1976 y pasaron a la historia del olimpismo por haber sido testigos de cómo una menuda adolescente rumana de solo 14 años, nadia comaneci, se convertía en la primera gimnasta en lograr la máxima puntuación -el soñado 10- en siete disciplinas pero también por ser unos de los jjoo más costosos y peor organizados de todos los tiempos

El sueño olímpico se convirtió en pesadilla en los conocidos como ‘juegos de la bancarrota’: el estadio olímpico no se terminó de construir hasta 1987, once años después de la fecha en la que debía estar acabado, y la factura de montreal 76 –con ingentes pérdidas y disparados costes de construcción hasta 12 veces por encima del presupuesto inicial– no se terminó de pagar hasta 2006 y se hizo a costa de los bolsillos de los ciudadanos, que sufrieron tres décadas de abrasivos impuestos

Y el de montreal no es el único caso. De media, los jjoo cuestan casi un 179% más de lo previsto inicialmente, según un estudio elaborado por el profesor bent flyvbjerg de la escuela de negocios said de oxford evaluando el sobrecoste de las citas olímpicas desde 1960

En londres el presupuesto inicial era de 4.000 millones de euros, si bien su coste final sobrepasó los 14.000 millones, aunque otras fuentes elevan hasta 24.000 millones. Los de pekín 2008 se dispararon hasta los 40.000 millones, mientras que en atenas 2004 la factura se duplicó por encima de los 13.000 millones

Flyvbjerg y su equipo también concluyen que, además de lo desproporcionado de las inversiones económicas que conlleva la celebración de unos jjoo, la mayoría de las estructuras que se edifican se orientan hacia instalaciones e infraestructuras relacionadas exclusivamente con esa cita y que son difícilmente reutilizables cuando la llama olímpica se apaga

A la vista de estas circunstancias, es muy posible que la desilusión del pasado sábado haya librado a los madrileños de una buena. Madrid no acogerá los juegos olímpicos de 2020 pero, gracias a esta circunstancia, tampoco sufrirá el mal de las ciudades olímpicas

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