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Así es el Museo Helga de Alvear, uno de los más importantes de Europa y está en Cáceres

El museo Helga de Alvear convierte a Cáceres en parada obligada para los amantes del arte contemporáneo

Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

¿Cuántas veces ha visto un edificio y ha pensado que la arquitectura era sinónimo de magia? No todas las construcciones tienen la capacidad de transmitir esa sensación pero hay una en Cáceres que sí lo consigue: el nuevo Museo de arte contemporáneo Helga de Alvear.

Uno va caminando por el centro de Cáceres, por la calle Pizarro en concreto, y pasa al lado de la fachada de una de las casas señoriales del centro, la conocida como Casa Grande. Y nada, absolutamente nada permite intuir, viéndola desde fuera, que detrás de esas puertas existe una pinacoteca digna de las urbes más cosmopolitas y pobladas del planeta. Y no hablamos únicamente de la calidad artística y del número de obras (200) sino del espacio en sí mismo. ¿Exageramos? En absoluto:  el hall que recibe al visitante de este modernísimo museo, inaugurado a finales de febrero, ya deja sin habla, cuesta creer que tras una fachada “mundana” haya estos espacios tan diáfanos, con escaleras que parecen levitar.

Bienvenidos al museo que sin duda posicionará a Cáceres entre las capitales mundiales del arte moderno porque, no nos engañemos, el arte y por supuesto, quienes lo disfrutan, están cansados de que estas propuestas se queden en las grandes ciudades.

Detrás de este edificio que hará las delicias de los amantes del diseño y la arquitectura está el estudio de Emilio Tuñón, quien también fuera artífice de Atrio, del Musac en León y que inaugurará, el próximo año, el Museo de Colecciones Reales del Palacio Real de Madrid.

La nueva pinacoteca cacereña tiene más de 3.000 metros cuadrados de espacio para exposiciones y casi 8.000 metros de superficie (insistimos, nadie lo diría viendo la fachada exterior): en su vientre acoge instalaciones y esculturas de gran formato, pintura, videoarte y fotografía de artistas como Ai Weiwei, Olafur Eliasson Kandinsky, Louise Bourgeois, Doris Salcedo… La ampliación del edificio está en las listas de los mejores proyectos arquitectónicos según The Guardian, Lonely Planet y medios especializados como ArchDaily y Design Boom. La construcción ha sido financiada por la propia coleccionista de arte Helga de Alvear y la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes de la Junta de Extremadura: coste total, diez millones de euros.

El edificio, de pilares de hormigón blanco, maderas nobles y un inteligente aprovechamiento de la luz, ocupa una línea imaginaria que separa el casco histórico de la parte más moderna de la ciudad, creando así una vía de comunicación entre pasado y presente. Más de un 60% de las obras expuestas han sido creadas en los últimos 20 años y muchas de ellas se exponen por primera vez, es el caso por ejemplo de Faux Rocks, de Katharina Grosse, que sirve de fondo para la entrevista de este artículo.

Otras que llamarán poderosamente la atención del visitante son la icónica lámpara del artista y activista político Ai Weiwei (que llegó al museo con las 60.000 cuentas desmontadas y ensartaron a mano los alumnos de dos clases del instituto Alqazeres) o la escultura de un olivo centenario de Ugo Rondinone, que puede verse en el jardín exterior. “¿Por qué Cáceres para este museo? Por el vínculo afectivo que une a Helga a la ciudad y porque ella siempre ha querido descentralizar su colección y llevarla a un contexto que no tuviera tantos recursos culturales. Helga ha cogido un especial cariño a la ciudad de Cáceres y la ha hecho suya. Es nuestra principal embajadora ahora mismo en el mundo”, explica María Jesús Ávila, coordinadora del Museo Helga de Alvear.

Helga de Alvear, nacida en Alemania, llega a España hace años con el objetivo de aprender español y es en nuestro país conoce a su marido, el arquitecto Jaime de Alvear. Posteriormente entrará en contacto con los pintores de los grupos de Cuenca y El Paso y con la galerista Juana Mordó.

Los primeros contactos de Alvear con Cáceres tienen lugar como galerista y también, como coleccionista, en las ferias de Arte Contemporáneo Foro Sur y de esta forma empieza a establecer sus vínculos profesionales y personales con la ciudad: en 2006 llegaría “La Fundación Helga de Alvear, que se crea con la intención de gestionar el proyecto en el que hoy nos encontramos. Ha sido un largo camino, han sido muchos años. La primera fase se inauguró en el año 2010, con el Centro de Artes Visuales y ahora el museo en 2021”, aclara Ávila.

José María Viñuela ha sido el comisario de la exposición que puede verse actualmente y que van a mantener durante un tiempo para que todo el mundo pueda disfrutarla (de momento, Extremadura estaba cerrada a viajeros de otras Comunidades). A esta exposición se añade la muestra Más espacio, comisariada por Ávila, localizada en el piso superior de Casa Grande. “Ahí suman 31 obras, más aquellas que se encuentran en el jardín exterior”, aclara Ávila. Las colecciones están vivas y se irán añadiendo y quitando: de hecho, justo cuando llegábamos, unos operarios sudaban la gota gorda, y no es forma de hablar, para colocar una obra en la fachada, una cuchara enorme titulada Triste y vertical Europa, del portugués Rui Chafes.

Pero, a pesar de no poder recibir, desde la apertura, a público de fuera de Extremadura, la ciudad y la región se han volcado en la pinacoteca: “Hemos alcanzado los 15 000 visitantes. Cáceres es una ciudad tradicional y bastante conservadora en sus modos de vida. Es una ciudad sólida, que diría Zygmunt Bauman, y es difícil ir transformando, ir mirando hacia ese futuro.. Pero el público se ha volcado, y para nosotros y para Helga también, es una gran satisfacción. El ciudadano de Cáceres se ha adherido a este nuevo proyecto y sale encantado. La colección es una oportunidad para el ciudadano, para la comunidad y también para la imagen de la ciudad y su posicionamiento a nivel cultural en España, y en el mundo”, explica Ávila.

Generosidad es una de las palabras que más oímos cuando la gente se refiere a Helga de Alvear: “Este año la entrada al museo será gratuita y si de Helga dependiese, y probablemente así suceda, la entrada del museo sería siempre gratuita. Ella cree firmemente que el acceso a la cultura debería ser gratuito. Es una persona muy singular, muy especial. Creo que pocas personas tienen la generosidad que ha demostrado ella con este proyecto”, finaliza.