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De dónde viene el azulejo y desde cuándo se utiliza

Si has viajado por el Mediterráneo español o por Portugal lo habrás visto en todo su esplendor: hablamos de azulejo que se merece, cómo no, que relatemos su historia

Estudio Martín Lejarraga
Estudio Martín Lejarraga
Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

Existen distintos tipos de azulejos aunque a los neófitos nos puedan parecer todos iguales, pero no: el azulejo de oficios, llamado así porque representa el mundo del trabajo artesanal; los azulejos mudéjares, que se caracterizan por la decoración geométrica y vegetal; el azulejo figurativo holandés, el modernista, etc.

El azulejo, palabra árabe (“al-zulaich”, que significa piedra pulida) como habréis adivinado, es en definitiva una pieza alfarera de cerámica similar a la baldosa. Tiene poco espesor y una de sus caras vidriada, resultado de la cocción de una sustancia a base de esmalte que se vuelve impermeable y brillante. Puede tener diferentes formas pero las más comunes son la cuadrada y la rectangular. La parte decorada puede ser monocromo o en varios colores, con superficie lisa o en relieve.

El azulejo ha venido empleándose en el revestimiento de superficies tanto interiores como exteriores. Y también se emplea como simple elemento decorativo e incluso, se ha utilizado como medio para hacer publicidad.

El azulejo y sus técnicas entraron en Europa en el siglo VII a través de Al-Ándalus y alcanzó su esplendor con la arquitectura del califato de Córdoba y el reino nazarí de Granada. “Tenían motivos de todo tipo convirtiendo los frentes que revestían en paramentos impresionantes, cargados de detalles”, explica el arquitecto José M. Mateo, de Martín Lejarraga Oficina de Arquitectura.

“Mucho más tarde, el azulejo tuvo un auge importante en el modernismo, cubriendo barrios enteros como el Cabanyal en Valencia o siendo parte fundamental de la obra de Gaudí, en este caso usados mayoritariamente con la técnica del trencadís”, explica el arquitecto.

Esta técnica, que podría traducirse como troceado o picadillo, es un tipo de aplicación ornamental del mosaico a partir de fragmentos cerámicos (básicamente, azulejos), unidos con argamasa. “En general el azulejo tiene un carácter mediterráneo y ha sido utilizado en todo el Arco por ser un material barato, resistente y de fácil aplicación y fabricación. Hoy en día se sigue utilizando en exteriores como interiores, en multitud de formatos y con acabados infinitos: colores, motivos, impresiones, etc.”, aclara Mateo.

Su estudio de arquitectura de hecho, lo sigue utilizando en sus propuestas: “Nos encanta utilizarlo reinterpretando su condición vernácula como acabado en fachadas o espacios interiores de todo tipo de edificios por su versatilidad, precio y sostenibilidad”, finaliza.