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Sin Red 07 – 'El pastor de caracoles'

“Sin red” es una serie dedicada a los valientes. A los que luchan por salir de la zona de confort, los que se pelean por hacer realidad un sueño o los que se lanzan al vacío confiando en sus posibilidades. También nace para esos que necesitan un empujón o un consejo en un momento determinado, y para aquellos que, simplemente, nos quieren contar su historia. Con esta serie realizada por idealista news acompañamos a algunos de estos emprendedores anónimos en ese complejo transito que separa a una idea de su transformación en empresa.

                                                Episodio 7

Te levantas una mañana con la sensación de que necesitas dar un giro a tu vida, de que tienes que desviarte del camino para recuperar todo lo que has perdido y que es el momento de cambiar y arriesgar para encontrar tu oportunidad. Así es como, poco a poco, se ha ido forjando la historia de José Forcadell, ingeniero agrónomo y fundador de la granja de caracoles.

“Era jefe de obra antes de estar en el campo. Tenía una vida muy cómoda, con un buen empleo y un buen sueldo, y de repente me vi con muy poco trabajo y muy pocos ingresos. A mi padre tampoco le iba bien vendiendo naranjas y mandarinas porque era imposible competir en el mercado mayorista, así que teníamos que buscar una alternativa”, reconoce.

Durante la búsqueda de esa nueva vida, José y su familia se plantearon un sinfín de alternativas: plantar champiñones, kiwis, aguacates… pero las condiciones climáticas de Tarragona mandaban y los números no salían, así que decidieron montar una idea que no era nueva, pero parecía un buen negocio y no les suponía un gran esfuerzo económico.

“Estuvimos visitando muchas fincas para coger ideas y nos gustó la de montar una granja de caracoles. La ventaja era que teníamos que realizar una inversión mínima porque teníamos el terreno, agua y luz, así que solo necesitábamos preparar las instalaciones y comprar los caracoles”, recuerda.

Así fue como en 2012 surgió su nueva aventura profesional: convertirse en pastor de caracoles. La granja, situada en una finca en Les Cases d’Alcanar (Tarragona), lleva dos siglos en manos de la familia de José, funciona desde 2013, tiene una superficie de más de 3.000 m2, acoge a medio millón de caracoles y, aunque todavía sigue sin dar beneficios, cada vez está más cerca de los números positivos. 

"Pertenecemos a una asociación –la Asociación Nacional de Cría y Engorde del Caracol– que se encarga de reunir todos los caracoles y de venderlos a una empresa que los limpia, los escalda, los congela en nitrógeno y después se venden a los restaurantes. También hacemos visitas técnicas (para los que quieren montar una granja) y familiares por las que cobramos un precio simbólico de 30 euros por grupo. Es una actividad graciosa en la que todos disfrutan y salen alucinados por lo poco que saben de los caracoles", señala.

Como cualquier trabajo del campo, el cuidado de los caracoles requiere esfuerzo y tiempo. “Para empezar, es necesario que los animales se aclimaten, conocer las hierbas que les gustan, que tengan unas condiciones climatológicas determinadas (por ejemplo, que no pasen mucho calor, ni mucho frío y que tengan humedad). Provocamos su actividad todas las noches: todas las noches comen para que ellos puedan crecer y reproducirse y nosotros, tener más caracoles”, resalta. 

La clave, diversificar

Aunque Jose dedica la mayor parte de su tiempo a los caracoles, su familia también sigue cultivando y vendiendo naranjas y mandarinas (tiene una página web que se llama minaranja.es) y ha empezado a trabajar con verduras de temporada. “Desde este verano, estamos vendiendo verdura que mandamos por mensajero o repartimos nosotros mismos a domicilio si está cerca. No podemos competir en precio con las grandes superficies, así que buscamos el cliente final porque es la única manera de conseguir un margen que nos permita mantener todo esto activo. Nos funciona el boca-oreja e Internet”, explica.  

Colaboración con la Universidad

La asociación en la que participa tiene una línea de investigación dedicada a estudiar y mejorar el pienso que comen los caracoles en la que también colabora la Universidad Autónoma de Barcelona.

“El departamento de microbiología está haciendo un pienso especial que mezcla alimentos naturales que ayudan a mejorar las defensas del caracol (es como un Actimel) y que también le dan un gusto diferente. Ésta puede ser una futura línea de investigación: dar caracoles con sabor a ciertos aromas naturales”, explica. 

¿Para qué hacer planes?

La vida de Jose ha cambiado mucho en muy poco tiempo, por eso cree que si hay algo que nos ha enseñado la crisis es que no se pueden hacer planes de futuro. “No sé qué pasará en los próximos años. Si en el futuro vemos que alguna línea de nuestro negocio tira más que otra nos centraremos en ella”, cuenta.

De momento, al menos, quiere disfrutar el presente. “Ahora trabajo más horas, pero para mí. Estar en el campo me permite estar más tiempo conmigo mismo, estar tranquilo y estar a gusto”, concluye.