La más que delicada situación que atraviesa el sector inmobiliario y constructor ha encendido las alarmas de las entidades financieras cuyo mayor deseo es evitar el aumento de la morosidad.
Crece la dudosidad en España ante la evolución alcista de los tipos de interés.
El saldo vivo total de crédito hipotecario creció un 7,9% en julio, hasta alcanzar 1,084 billones de euros, menos de la mitad de lo que aumentó un año antes (18,8%).
Los bancos han cerrado el grifo. Los promotores constatan el “rechazo masivo” de las entidades financieras a la concesión de préstamos para pisos protegidos.
La sensación general de la calle es que es imposible conseguir una hipoteca, algo totalmente incierto.
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