Quién pinta la casa o arregla la lavadora: 10 conflictos habituales entre arrendador e inquilino y cómo evitarlos
Las disputas sobre a quién le corresponde arreglar un sofá, cambiar la bombilla, pintar las paredes o la devolución de la fianza enturbian la relación entre ambas partes. En la mayoría de los casos prima el sentido común, es decir, saber discernir el deterioro lógico por el paso del tiempo, que el propietario debe asumir, del daño provocado por un uso descuidado o negligente, que recae sobre el inquilino. Este debe, a su vez, notificar averías tan pronto como la detecte para evitar males mayores.