El paisaje nos recuerda a menudo el pasado que fuimos y ese recuerdo es más fuerte aún en las zonas rurales. Un ejemplo de ello lo tenemos en la hermosa región de Matarraña en Teruel, con edificios inmensos, algunos en ruinas y otros actualmente reconvertidos en hoteles, que en su día albergaron una floreciente industria papelera que hizo rica a la región. En sus talleres se fabricó el papel de los naipes de Fournier, Francisco de Goya los usó para sus grabados de 'La Tauromaquia', e incluso se se fabricó papel moneda para el Estado.