El Supremo delimita el alcance de la cosa juzgada ante nuevos defectos constructivos
Una sentencia firme no significa que cualquier problema relacionado con un edificio quede cerrado definitivamente. La clave está en determinar qué daños fueron objeto del primer procedimiento y cuáles aparecieron más tarde. El Tribunal Supremo se ha pronunciado sobre esta cuestión en una sentencia donde analiza si pueden reclamarse los costes de unas obras ejecutadas para reparar unos desperfectos que aparecieron después de que una primera sentencia ordenase la reparación de otros defectos constructivos.