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Turquía, en la cuerda floja: esta es la solución a sus problemas para evitar el rescate

Gtres
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Autor: Redacción

Turquía ha estado en el ojo del huracán este verano. Ha sido el azote de las bolsas mundiales y el centro de la actualidad económica global... Y todo por el delicado estado de salud de las finanzas del país, que supone un 1,5% del PIB mundial. 

El valor de su moneda se ha desplomado en agosto hasta marcar mínimos históricos y la inflación está en su nivel más alto desde 2003 (se acerca al 16%), a lo que se suman otros desequilibrios: un déficit por cuenta corriente récord y una gran dependencia del crédito con un coste que sigue creciendo. Además, el país se ha visto sumido en un conflicto diplomático con EEUU y las agencias de calificación Moody's y Standard&Poor's han bajado su rating hasta situarlo en el nivel de ‘bono basura’.

Los momentos de tensión han sido tales que incluso han superado los vividos tras la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008, hecho que convirtió en el símbolo del inicio de la crisis. Además, el riesgo de impago del país ha superado al de Grecia, que acaba de dejar atrás un triple rescate que ha durado ocho años. 

El país está al borde del rescate, a pesar de que Qatar se ha mostrado abierto a inyectarle liquidez a través de una inversión directa de unos 15.000 millones de dólares, ya que se enfrenta a unos voluminosos vencimientos de deuda. Tal y como le han sugerido países como Alemania, tiene la opción de acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI) en busca de ayuda. Una posibilidad que, sin embargo, el Gobierno liderado por Recep Tayyip Erdogan descarta a corto plazo, al preferir soluciones internas. Por ejemplo, ha pedido a sus ciudadanos que cambien oro por liras para contener el desplome de la divisa. 

¿Y qué piensan los expertos de su situación? Los analistas del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs critican que el país todavía no haya anunciado un plan de choque para evitar el rescate y alertan de que las promesas de asistencia financiera de Qatar no serán suficientes como para garantizar la estabilidad turca. En su opinión, la solución pasa por subir los tipos de interés para contener la escalada de la inflación, hacer reformas fiscales y relajar el clima de tensión con el Gobierno de Donald Trump.

Desde el portal Blog Salmón, el profesor en la Escuela de Negocios IEBS Raúl Jaime considera necesario que el Gobierno de Ankara nombre nuevos responsables en instituciones como el banco central del país (al que Erdogan ha restado independencia) y el Ministerio de Finanzas, y también explica que Turquía debe poner en marcha unas políticas fiscales sostenibles y tender puentes con EEUU y la Unión Europea. 

Linksecurities, por su parte, insiste en que el país debe esforzarse por recuperar la confianza de los inversores, ya que "muchos de ellos mantienen su escepticismo sobre la voluntad política del Gobierno turco de adoptar las medidas que realmente necesita la economía del país, empezando por una subida de tipos". 

Como recuerda la agencia EFE, a ello se suma que el Estado y los acreedores privados deberán llevar a cabo hasta final de año una reestructuración de la deuda valorada en unos 230.000 millones de euros, una cifra que equivale a más de una cuarta parte de la economía del país. 

En las próximas semanas está por ver si Ankara es capaz de rebajar el clima de tensión y decidir si pide ayuda financiera al FMI. De hacerlo, Turquía protagonizará el segundo rescate del año para los emergentes, después de los 50.000 millones de dólares que solicitó Argentina en primavera. En el caso turco, se estima un rescate de entre 30.000 y 70.000 millones de dólares.

Desde España los inversores estarán pendientes del devenir de los acontecimientos, ya que son muchos los intereses comerciales y empresariales que nos unen. Por ejemplo, un tercio de la exposición de la banca mundial al país la acaparan entidades españolas, según publica el diario Cinco Días, mientras que España es uno de los países que más invierte en territorio turco.