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Grecia deja atrás el mayor rescate de la historia: sus decadentes cifras tras ocho años de ayudas

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Autor: Redacción

La eurozona empieza una nueva era. Ocho años después y tras recibir casi 290.000 millones de euros, los organismos internacionales han dado por concluido el triple rescate de Grecia... el mayor de la historia moderna. En estos años se han producido falseamientos de cuentas públicas, corralitos, rumores de salidas del euro, quitas de deuda y un claro deterioro económico.  

El país heleno, cuna de la cultura, fue el primero en Europa en recibir ayuda exterior para evitar la quiebra y el que desató la cruel crisis de deuda soberana, a la que también sucumbieron Irlanda, Portugal y Chipre, y de la que se libraron por poco Italia y España. Además, ha sido la intervención más larga en el Viejo Continente, la que ha necesitado la mayor aportación por parte de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (englobados bajo la famosa troika), y la que ha dejado las peores consecuencias tanto para el Estado como para los ciudadanos.

La economía griega es actualmente la cuarta más pobre de toda la Unión Europea, la que sufre la tasa de paro más alta y la más endeudada. Por ello, y aunque oficialmente el país ya puede salir a los mercados a financiarse por sí mismo, se mantendrá bajo la supervisión de los organismos internacionales y deberá continuar con las reformas que se ha comprometido a realizar en este tiempo a cambio de recibir la ayuda multimillonaria.

Ocho años de deterioro económico...

Si comparamos la Grecia actual con la que existía en 2009, antes de que estallara su particular crisis, descubrimos un claro deterioro económico.

Por ejemplo, el PIB se ha desplomado un 25% en ocho años, pasando de 237.500 millones de euros en dicho ejercicio 2009 a 177.000 millones de euros en 2017, según los datos de la oficina de estadísticas comunitaria (Eurostat). Es decir, la economía helena se ha reducido en una cuarta parte.

Además, sigue sufriendo un paro elevadísimo. A cierre de marzo, sin ir más lejos, la tasa de desempleo se situaba en el 21,2%, una cifra que superaba en más de dos veces la media comunitaria y la que registraba el país en 2009. No obstante, en 2014 llegó a rozar el 28%. En estos años también se ha producido otro problema laboral: miles de jóvenes universitarios formados con dinero público han tenido que salir del país en busca de un buen futuro profesional.

Otro de los efectos del triple programa de rescate ha sido el empobrecimiento general de la población. Los griegos han vivido fuertes subidas de impuestos (el IVA está en el 24%, tres puntos por encima del nivel de España) y recortes de las pensiones (tanto para las bajas como para las altas). También se han producido fuertes ajustes de los servicios sociales en un intento desesperado por recortar el gasto público.

Otra de las variables económicas que más se ha trastocado en este tiempo ha sido la deuda pública, que ya se acerca al 180% del PIB. Es la cifra más elevada de toda la Unión Europea y triplica el límite que establece la región (60% sobre el PIB). En 2006, la deuda pública helena rondaba el 104% del PIB y en 2009, el 127%.

A todo ello se suma el momento tan complicado que vive la banca griega. Según recuerda el diario ABC, prácticamente la mitad del saldo vivo de préstamos tiene problemas de cobro y no pueden optar al programa de compra de deuda que de momento mantiene operativo el BCE, conocido como QE. Desde 2015, la máxima autoridad monetaria en la eurozona dejó de aceptar bonos de Grecia como garantía en las operaciones de liquidez. Una cuestión que no es baladí: para hacerse una idea, el organismo ha comprado más de 230.000 millones de euros en deuda española en apenas tres años.

... Y seguirán las reformas

A pesar de que los rescates acordados en 2010, 2011 y 2015, el país ya puede empezar a financiarse por sí misma vía impuestos y emisiones de deuda. Las agencias de rating internacionales ya han abierto la puerta a sacar al país del famoso ‘bono basura’.

Actualmente la prima de riesgo del país se mantiene alrededor de los 400 puntos básicos (el interés del bono a 10 años está por encima del 4%), siendo cuatro veces más elevada que la de España, aunque en los peores momentos de la crisis de deuda (finales de 2011-principios de 2012), llegó a superar los 3.000 enteros, con el bono a 10 años cerca del 20%. Para hacerse una idea de la gravedad de la situación, basta recordar que en los peores momentos que vivió España nuestro bono no llegó a situarse por encima del 8%.

Fuente: Datosmacro/Expansión
Fuente: Datosmacro/Expansión

El punto de inflexión en la eurozona se produjo a finales de julio de 2012, cuando el presidente del BCE, Mario Draghi, pronunció unas palabras que ya forman parte de la historia: aseguró que el organismo haría cualquier cosa por garantizar la supervivencia del euro. Fue una inyección de confianza para los mercados que marcó el principio del fin de la crisis de deuda en la región de la moneda común.

Desde entonces los riesgos de una ruptura del euro han ido a menos y los organismos internacionales sostienen que el país está en “la plataforma de despegue del crecimiento”, tal y como recalcó la pasada primavera el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría.

A pesar de ello, Grecia seguirá recibiendo cada tres meses la visita de la troika para supervisar su evolución y deberá continuar con la austeridad durante varios años más (al menos hasta 2022). En estos ejercicios venideros el país tendrá que recuperar la confianza del mercado y está por ver si tiene capacidad real para pagar su deuda. De momento, cuenta con liquidez para hacer frente a los compromisos de pago para los próximos 22 meses.