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Así funciona el superordenador de Hacienda que ha descubierto los fraudes de la amnistía fiscal

Gtres
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Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

¿Un ordenador que tiene ‘la repera patatera’ de datos fiscales? Eso es lo que dijo Santiago Menéndez, el director de la Agencia Tributaria en su comparecencia en el Congreso. Hacienda tiene posiblemente el espía más poderoso, extenso y sofisticado de España.

Imaginen un ordenador que tiene todos nuestros datos: cuentas bancarias, movimientos, depósitos, acciones, inversiones y propiedades. Imaginen que también sabe lo que pagamos en impuestos, en IVA, en IRPF… Imaginen que ese ordenador es capaz de pensar –sí, de pensar– si hemos pagado todos los impuestos que nos corresponden por ley.

Les presentamos a los ordenadores de la Agencia Tributaria. Ubicados en la calle Santa Magdalena de Madrid, estas máquinas cruzan cada día miles de millones de datos de los contribuyentes en España. 

Son un verdadero ejército de inspectores. No tienen corazón. Solo cerebro. Trabajan 24 horas al día, 365 días al año. No protestan. No hacen huelgas. No piden complementos salariales. Son una fuente de dinero. Hacen caja cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo.

Para asegurarse de que no le falta el suministro, el sistema tiene dos fuentes de alimentación. Si una excavadora rompe el cable de energía, se conecta inmediatamente otro.

Encima hay una réplica situada a varios kilómetros que contiene un ‘back up’ total que entra en funcionamiento en caso de atentado o incendio del edificio principal.

Estos ordenadores están conectados con todas las entidades financieras del país, con aduanas y con los mayores bancos de datos.

Desde el amarre de un barco hasta la matriculación de un coche, o la factura de un restaurante pagada con visa, los ordenadores de la AEAT rastrean todo, tienen cada vez más información y son cada vez más inteligentes porque van aprendiendo los patrones de conducta de cada contribuyente. Cuando ese patrón cambia, ¡Zas! Salta un aviso.

¿Por qué se ha incrementado el patrimonio del señor ‘x’ en tan poco tiempo? ¿De dónde vienen estas divisas de a señora ‘y’? ¿Por qué ha desaparecido esta propiedad de esta empresa? ¿Por qué se ha desgravado tanto en IVA este autónomo?

Si estos ordenadores creen que se ha cruzado una ‘línea roja’ emiten una señal. Esa señal se convierte en una carta automática de aviso al contribuyente, mejor dicho, a decenas de miles de contribuyentes: son las cartas del miedo.

En muchas de ellas, hacienda solo quiere comprobar datos o avisar al contribuyente de que hay algo que no concuerda con sus datos. Pero basta recibir una de estas cartas para echarse a temblar.

Gracias a ese rastreo permanente, la hacienda española está recaudando más dinero que nunca del fraude fiscal. Un ejemplo: en 2008,  la Agencia Tributaria recaudó unos 8.000 millones gracia a la lucha contra el fraude. El año pasado la cifra fue de 12.300 millones.

La amnistía fiscal de 2012 ha sido una fuente de dinero y de exclusivas: todos aquellos contribuyentes que tuvieran bienes o dinero en el extranjero (sin declarar) podían traerlo a España pagando una cantidad inferior al 10 de sus beneficios. No estaba nada mal.
Muchos picaron el anzuelo y trajeron su dinero para ‘blanquearlo’, o declararon sus propiedades. Pero a diferencia de otras amnistías, en esta había que identificarse con nombres y apellidos.

Precisamente eso es lo que ha servido a las autoridades para rastrear las cuentas de muchos contribuyentes usando los potentes ordenadores de la AEAT. Se cruzan unos datos y, ‘voilá’: aparecen otras cantidades, más propiedades y (posiblemente) más fraude. ¡A pagar!