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Ojo con los regalos de boda: están sujetos al pago de impuestos

El buen tiempo y las vacaciones invitan a las parejas a dar el paso para casarse. Es uno de los días más felices de las personas pero se puede convertir en un momento desagradable si no pone a Hacienda al corriente de los regalos, especialmente cuando se trata de dinero. 

Los regalos de boda son una adquisición a título gratuito, con lo que están gravados por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD), que depende de cada CC.AA. El porcentaje a pagar se sitúa entre el 7,65% y el 34%. En el tipo aplicable también influye el importe del regalo, el grado de parentesco o el patrimonio de los novios. Según Gestha, Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda, lo que no existe es un mínimo exento de declaración pero algunas comunidades tienen bonificaciones por estos regalos, aunque sólo si proceden de familiares directos. 

Pero ¿a partir de qué cantidad dineraria o regalo se considera sujeta al Impuesto de Sucesiones y Donaciones? Ésta podría ser la pregunta del millón. Según la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada, estará sujeto aquel regalo que se considera tiene ya un valor determinado que suponga una adquisición de riqueza por parte de los novios. Pero recuerda que no es posible determinar de antemano cuál es ese importe, por lo que todo depende del contexto y la realidad social. 

De cualquier modo, es prácticamente imposible que la Administración conozca una donación de 100 euros. Sin embargo, una donación de más de 3.000 euros realizada a través de un banco sí podrá ser fácilmente comprobada. De hecho, las entidades financieras están obligadas a informar a Hacienda de todos aquellos ingresos que superen los 3.000 euros, lo que podría conllevar una apertura de expediente y que los cónyuges tengan que justificar esos movimientos. 

Igual ocurre si el regalo hecho debe ser objeto de inscripción registral, como una vivienda o un vehículo. En este caso, dada la publicidad existente y la presencia de cierres registrales, estos supuestos tributarán por el ISD. 

Además, no hay que perder de vista el límite que impuso el Gobierno a los pagos en efectivo, de hasta 2.500 euros, en las operaciones en las que intervenga un profesional o empresario, como podría ser la cena o comida de la celebración. Por tanto, hay que declarar todos los movimientos para evitar sorpresas desagradables con la Agencia Tributaria. 

Por otro lado, muchos recién casados creen que si reciben ingresos superiores a los 2.500 euros tendrán que pagar un 21% de IVA, pero lo cierto es que este impuesto sólo afecta a las entregas de bienes y prestaciones de un servicio realizadas por un empresario o profesional.