Información sobre vivienda y economía

Renta 2018: los gastos de reparación y conservación para poner la vivienda en alquiler son deducibles

Autor: Redacción

En muchas ocasiones, el arrendador debe reparar y mejorar el estado de la vivienda antes de ponerla en alquiler. La Ley del IRPF permite deducir en la Renta 2018 una serie de gastos de reparación y conservación, aunque todavía no se haya alquilado la casa, según la Dirección General de Tributos. Eso sí, la deducibilidad de dichos gastos está condicionada a la posterior obtención de ingresos por el alquiler.

Los gastos que cualquier arrendador puede deducirse en la Renta 2018 son los siguientes: la pintura, el arreglo de instalaciones, la sustitución de elementos, como instalaciones de calefacción, ascensor, puertas de seguridad u otros. No se incluyen las cantidades destinadas a la ampliación o mejora del inmueble.

José María Salcedo, socio del despacho de abogados Ático Jurídico, subraya que el importe máximo deducible por estos gastos de reparación y conservación efectuados en el inmueble no puede superar la cuantía de los rendimientos íntegros del capital inmobiliario obtenidos en el ejercicio por el alquiler de esa vivienda. “El exceso que no pudiera deducirse podrá compensarse en los cuatro ejercicios siguientes”, añade.

La Dirección General de Tributos exige que estos gastos de reparación y conservación efectuados en la vivienda estén dirigidos, exclusivamente, a la futura obtención de rendimientos del capital inmobiliario y no al disfrute, aunque sea temporal, del inmueble por su propietario. “Estamos ante una cuestión de prueba, que deberá ser aportada por el contribuyente en caso de que le fuera requerida por la Agencia Tributaria”, señala Salcedo.

En el caso planteado a Tributos, los gastos que se querían realizar en el inmueble con carácter previo a alquilarlo eran los de sustitución de aire acondicionado y caldera, acuchillado del suelo y pintura del inmueble.

El abogado fiscalista, además, sostiene que hay otros gastos deducibles, como son el IBI, la luz y el agua, pues son costes que hay que pagar para que la casa esté disponible para ser alquilada. Si no se pagaran estos gastos, el inmueble podría ser embargado o los suministros cortados. No obstante, José María Salcedo subraya que “Hacienda podría plantear objeciones a la deducción de tales gastos, al no venir referidos, propiamente, a los de reparación y conservación”.

El alquiler en la Renta 2018: cómo se declara y qué deducciones hay