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Cómo declarar las ventas de segunda mano en internet en la Renta 2020

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Autor: Redacción

Cada vez hay más plataformas digitales que permiten la compra y venta de artículos de segunda mano. Y como en toda transacción Hacienda quiere su parte del pastel. El factor determinante para saber si hay que declarar por los artículos vendidos en internet en la Renta 2020 es si ha habido una ganancia patrimonial, como cuando se venden acciones o un inmueble.

Para saber si ha habido una ganancia patrimonial hay que calcular la diferencia entre el valor de venta y el de compra y quitar los gastos asociados a la transacción de cada artículo. Por ejemplo, si se compró algo por 40 euros y se vende por 60 y se abona una comisión de un euro a la plataforma, entonces hay que tributar en el IRPF por los 19 euros de ganancia. Recordamos que la ganancia patrimonial tributa a tipo fijo según el importe (19%, 21 o 23%). 

Pero lo habitual es que se vendan artículos con pérdidas más que con ganancias, a no ser que se trate de artículos antiguos que se han puesto de moda y están muy cotizados. En caso de vender bienes con pérdidas no es necesario tributar en el IRPF. Ello se debe a que dichas pérdidas se califican por la normativa fiscal como “debidas al consumo”, afirma José María Salcedo, socio de Ático Jurídico. Esto es así porque, en estos casos, la pérdida se produce por la depreciación del bien, como consecuencia de su uso. Sería el caso de ropa que se compró a un precio, y se vende pasado un tiempo a un precio inferior.

Para demostrar que no ha habido ganancias, lo recomendable es mostrar los tickets de compra para poder justificar que ha habido una pérdida patrimonial en la venta.

Igualmente, es recomendable tener un justificante de las cosas que se han vendido por internet. Porque si Hacienda decide comprobar las cosas que se han vendido, es posible que exija computar la venta como una ganancia patrimonial, ya que el precio de compra sería de cero (si no hay justificantes de la compra) y se tributaría por el valor total de venta del producto vendido.

Así, por ejemplo, Hacienda obligaría al contribuyente a tributar por los 5.000 euros obtenidos de la venta de un objeto, aunque se compara por 2.000 euros. Si hubiera justificante de compra, la ganancia obtenida sería de 3.000 euros, no de 5.000 euros.

De todos modos, los expertos señalan que si el contribuyente no contara con justificantes que acrediten el precio de compra, se podría intentar mostrar otros medios de prueba, como encontrar el precio del producto en el momento en el que se compró. Pero Hacienda puede no tomar como válido este medio de prueba.

Por último, el socio de Ático Jurídico advierte que, para el caso de que estas ventas de segunda mano fueran muy habituales, especialmente, de bienes que generan ganancias porque se revalorizan con el paso del tiempo, Hacienda podría llegar a considerar que el contribuyente ejerce una actividad económica. En ese caso, las ganancias obtenidas tributarían en la base imponible general del impuesto, junto con otros rendimientos como los del trabajo, o capital mobiliario e inmobiliario.

La consideración por parte de la Agencia Tributaria, de la realización de una actividad económica, teniendo el transmitente la consideración de empresario o profesional, podría suponer también la obligación de repercutir IVA a los compradores, en las ventas realizadas.

Así lo recordó la Dirección General de Tributos en su consulta V2170-17, de 22 de agosto. Y ello, declarando que “el Impuesto sobre el Valor Añadido solo grava las operaciones empresariales, ha de tratarse por tanto, de operaciones realizadas por empresarios o profesionales en el sentido expuesto anteriormente (artículos 4 y 5 de la Ley del IVA). En consecuencia, no estará sujeta al Impuesto sobre el Valor Añadido la venta de objetos y enseres personales y familiares si se produce al margen y con independencia de la realización de una actividad empresarial o profesional.”

Qué impuestos debe pagar el comprador de artículos de segunda mano

En cuanto a los impuestos que debe pagar el comprador, éste no debe pagar IRPF, pero sí el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), cuando el que vende no sea empresario o profesional.

Así José María Salcedo afirma que está cuestión quedó clara en la consulta de Tributos antes referida, afirmando el órgano directivo que “De acuerdo con lo dicho, si se entiende que la venta de objetos usados la realizan como particulares y no como empresarios ni profesionales en el ejercicio de su actividad, como operación no sujeta al Impuesto sobre el Valor Añadido, debe considerarse, en todo caso, como transmisión gravada por el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales. Debiéndose liquidar por el adquirente, en base al valor real de los bienes y en función del tipo de gravamen que corresponda a la clase de bien que se transmite. Este tipo se fija para los bienes muebles en la actualidad, en un 4 %.”

Por último, y para el caso de que fuera un empresa la que decidiera comprar bienes de segunda mano a particulares, para luego venderlos, Salcedo recuerda que el Tribunal Supremo ha dejado claro que el comprador, aunque sea una empresa, debe pagar igualmente pagar el ITP por tales compras. 

Así lo ha declarado el Tribunal Supremo: hay que pagar ITP por comprar un bien de segunda mano, cuando el que lo vende sea un particular. Este criterio se ha adoptado en relación con las compras de oro a particulares. Hasta ahora, el criterio era que la compra de oro (y por extensión, de otros bienes muebles) realizada por empresarios a particulares, no pagaba impuestos. De este modo, el ITP ya no se paga sólo por la adquisición de una vivienda usada o por alquilarla. Eso sí, los tipos impositivos varían en función de si se trata de un inmueble o de un bien mueble y de cada CCAA.

El Alto Tribunal fundamenta su decisión señalando que debe atenerse exclusivamente a quien realiza la venta, independientemente de que en la operación intervenga o no un empresario. Por ello, las empresas que venden bienes usados, como ropa, móviles, videojuegos…, previamente comprados a particulares, también tendrán que pagar este tributo por las referidas compras. No pasa lo mismo con la compra de vehículos a motor a particulares, realizada por empresas para su reventa. Y es que en estos casos la Ley del ITP prevé expresamente la exención del impuesto en su artículo 45.I.B.17.