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Así nos engaña el cerebro cuando nos vamos ‘de rebajas’ (y nosotros se lo permitimos)

Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

Pensamos que nos vamos a ahorrar mucho dinero con las rebajas. Puede ser. Pero la mayor parte de las veces somos víctimas de nuestros propios engaños cognitivos… y del marketing.

Una pareja se detiene ante un escaparate atraída por las rebajas. En los carteles se puede leer: 'Dos por uno', 'Paga el segundo par de gafas por un euro más' y 'Rebajado al 70%'. Imposible resistirse. 

Solo las personas que han convertido las rebajas en una disciplina conocen cuáles son las trampas que esconde el cerebro cuando se pone en modo ‘rebajas’. ¿Cuáles son?

Oportunidad única. Sea una chaqueta, un par de zapatos, una camisa, cuando nos sentimos atraídos por un artículo, caemos víctimas del ensueño de la ‘revelación’. No ha sido casualidad que pasáramos por esa tienda y viéramos ‘la blusa de nuestra vida’. Si hiciéramos un estudio científico, veríamos que había muchas otras tiendas con ‘el chaquetón de nuestra vida’, o la ‘camisa que siempre quisimos’. Los escaparates de las tiendas son como la redes de las arañas: están para atrapar y nuestra mente nos hace caer como moscas.

El precio es demasiado bueno. Un 50%, un 60%, un 70%... Nos dejamos llevar por el precio pensando que nunca más vamos a tener la oportunidad de comprar eso. Pero la pregunta no es si es barato, sino si nos es útil, y si lo vamos a usar de veras. El gancho del precio ‘barato’ es la treta más antigua de la humanidad. Nunca hay que enamorarse del precio, sino del uso que vamos a dar a lo que compramos. ¿Lo necesitábamos de verdad? Muchos responderán: “Es que por ese precio…”. Ya entiendo.

La segunda unidad casi regalada. Es lo mismo que te vendan un artículo con un descuento del 50%, que te lo vendan con un descuento del 25% y que te digan que “la segunda unidad por un euro más”. Es como si te hicieran una rebaja del 50% en cada una. Suele pasar con artículos especiales como las gafas. 

Últimas piezas. Uno  de los reclamos más eficaces es decir que se agotan las existencia. Nuestra mente se pone en modo escasez, como si fuéramos cavernícolas que van a perder el alimento. Entonces, nos entran sudores y empezamos a probarnos camisas, chaquetas o zapatos porque el mundo se va a acabar. En ocasiones es una treta porque en el almacén aún quedan más unidades que van a servir como “últimas unidades” dentro de una semana.

Me queda tan bien. Las rebajas nos incitan a entrar en las tiendas a comprar cosas, algunas de las cuales nos sientan muy bien. Incluso fenomenal. Pero cuando llegamos a casa y las colgamos del armario, vemos que tenemos abrigos parecidos de la temporada de rebajas del año pasado que nos quedaron muy bien, y de hace dos años, y de hace tres. Otro engaño de la mente.