Información sobre vivienda y economía

Cómo evitar que tu casa huela a perro o que el gato te destroce el sofá

La limpieza y el cepillado frecuente o el uso de sprays y rascadores reducen esos problemas

Pixabay
Pixabay
Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

Siempre has sido fan de las mascotas y has ido combinando algún amigo de cuatro patas, sea felino o can, con peces, tortugas, periquitos... Pero vamos a centrarnos en los perros y los gatos que son, no nos engañemos, los que van soltando pelos por toda la casa (y ya puedes aspirar todo lo que quieras que siempre hay) o los que te van destrozando sofás, cortinas y altavoces a la primera de cambio. ¿Te suena todo esto?

Bien, vayamos por partes. Lo primero que queremos decirte es que no caigas en el desánimo, es posible conseguir que tus fieras lo sean menos si sigues unos sencillos consejos:

Casas que no huelen a perro

A ver, milagros, a Lourdes.. pero sí que con estos truquillos fáciles puedes tener más fácil que tu casa no tenga el olor de tu can. Lo primero que debes hacer es darle sus consabidos baños, con sus pertinentes productos, cuando toque y ahí la referencia es tu veterinario. A partir de ahí, es de ayuda que le limpies las patitas cuando regrese a casa tras su paseo (menos suciedad en tu casa y menos riesgo de que se traiga algo que huela mal).

Una solución casera es hacerte una mezcla de vinagre y bicarbonato diluidos en dos tazas de agua. Lo pones en un spray y lo vas utilizando en los lugares que huelan mal. A la hora de fregar la casa, también viene bien añadir al agua un chorrito de vinagre de manzana. Además, como podrás imaginar, también viene bien lavar con frecuencia sus mantas, cama y juguetes. Otro tip: los purificadores de agua también ayudan a que los malos olores se evaporen.

Adiós a los pelos

Aquí te da igual que sea perro o gato, los dos van soltando pelos y es cierto que cuanto más largo sea su pelo, más sueltan. En este caso vienen muy bien cepillarles a menudo (a menudo no es una vez cada seis meses sino hacerlo cada dos días), lo que arrastrará los pelos muertos y evitarán que acaben en tu sofá. Hay unos guantes fabulosos que llevan incorporado unos cepillos y que suelen encantar a los animalillos (en general, el cepillado les encanta porque les masajea). Además, puedes usar esos guantes con textura para atrapar también los pelos que se hayan quedado en las fundas de las sillas, en las sillas tapizadas o en el sofá. También vienen bien los rodillos adherentes y en las colchas de la cama puedes probar a rociar con un poco de agua y frotar con un guante de látex por encima: verás cómo se quedan pegados al guante.

Cómo evitar que te destrocen el sofá u otros muebles

Ay, los dientes… Sobre todo cuando son cachorros pero también cuando son  mayores. Esa necesidad de roer que pueden tener los perros o de arañar, que es más de los gatetes. ¿Puedes hacer algo para que sobrevivan tu sofá, tus cortinas o tus altavoces? Pues sí: “Para los perros, lo ideal es poner pimienta o tabaco en las zonas que muerdan o marquen, ya que suelen olisquear antes y así les da estornudo y lo rechazan. Los gatos son más complicados. Es mejor darles opciones es como rascadores especiales o echar hierba gatera en donde queremos”, comenta la veterinaria Anabel Oliva. Los gatos suelen ser súper limpios, pero también puede haber problemas de micciones por la casa: “Para evitar que haga pis donde no debe es muy importante tener varios areneros, que no sean cerrados y con la arena adecuada y limpia”, añade la experta.

Para los gatos también va bien, aunque no funciona con todos, que rocíes los muebles con sprays repelentes: basta que rocíes ese sitio donde suele hacerse las uñas.

Si te gustan las alfombras, nuestra recomendación es que evites las de pelos porque al final serán del pelo de tu mascota: mejor, alfombras de exterior, que además, son fácilmente lavables.

Sobre los cables de tu ordenador y si quieres evitar que acaben siendo mordisqueados (con el consiguiente peligro para el animal), nada mejor que apuestes por muebles que tienen apartados para guardarlos o cestas donde puedes ponerlos fuera de su alcance.

Y ya estaría: seguro que si sigues estos consejos la vida en común con la mascota será más fácil... aún.