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Las constructoras pierden 3.500 millones en bolsa tras los resultados electorales del 24-M

Gtres
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Las seis grandes constructoras cotizadas han sufrido los efectos del resultado de las pasadas elecciones autonómicas y locales. En tres semanas, su valor de mercado conjunto se ha reducido un 10%, frente al 6% que se ha dejado el Ibex en plena crisis griega. La peor parada del sector es OHL, que se ha desplomado un 25%, ha empeorado sus recomendaciones y es la empresa que tiene más capital apostado a la baja de todo el selectivo.

Los inversores no se llevan bien con la incertidumbre. Y en las últimas semanas las dudas y las tensiones están siendo protagonistas indiscutibles en los mercados.

Mientras las negociaciones entre Grecia y los organismos internacionales están provocando caídas generalizadas en las bolsas europeas, algunos sectores como la construcción se están viendo arrastradas por motivos muy distintos. En su caso, por los cambios que puedan generar en su negocio los nuevos gobiernos locales.

“El resultado de las elecciones del 24 de mayo han provocado a las constructoras una caída en bolsa bastante más abultada que en cualquier otro sector. En el resto del Ibex está pesando la incertidumbre sobre el futuro de Grecia, pero las elecciones han sido el detonante bajista para la construcción”. Así de claro explica el escenario actual Gonzalo Sánchez, analista financiero de Gesconsult.

Para comprobar el impacto que han tenido los comicios autonómicos y locales basta repasar cómo han evolucionado en las últimas semanas las acciones de ACS, FCC, Ferrovial, OHL y Sacyr, las cinco grandes constructoras del Ibex 35, y Acciona, que va a empezar a cotizar en el mercado continuo en los próximos días.

En concreto, y mientras el Ibex 35 ha bajado un 6,1% desde el pasado 22 de mayo (última sesión antes de las elecciones) el conjunto del sector ha caído un 10%. Un descenso que se traduce en una pérdida de valor de mercado nada desdeñable: las constructoras valen hoy 3.560 millones de euros menos que hace tres semanas. Por si fuera poco, las recientes caídas han colocado a FCC y OHL a la cabeza de los descensos del Ibex en lo que llevamos del año: son los únicos valores que en 2015 bajan más del 20%.

Pero, ¿cómo es posible que el entorno político esté afectando tanto al sector? La respuesta es sencilla: las constructoras tienen un sinfín de contratos con los ayuntamientos y los cambios en los gobiernos locales podrían provocar la revisión de los mismos e incluso en algunos casos su paralización.

“Los contratos públicos de las concesiones de aguas, basuras, jardines… recaen en este tipo de empresas y ahora, con los últimos cambios en el mapa político, se ponen en entredicho, lo que genera esa incertidumbre que gusta tan poco a los inversores”, añade Ángel Pérez, analista de Renta 4.

Y eso no es todo. En algunas ciudades como Madrid, el Gobierno entrante se ha comprometido a revisar los proyectos inmobiliarios pendientes (la Operación Chamartín o la construcción de la quinta torre en el Paseo de la Castellana) y auditar los que ya habían comenzado (como la Operación Canalejas, que lleva paralizada desde finales de marzo). Todos estos planes, según las previsiones de los expertos, tendrán un impacto en la cotización de las constructoras y sobre todo en OHL.

OHL, entre rumores y cuentas que no convencen

A pesar de que el sector se está comportando peor que el conjunto del mercado, los inversores no están castigando de la misma manera a todas las compañías. OHL es, de largo, la que sufre una caída más destacada.

Desde el pasado 22 de mayo sus títulos se han hundido un 25%, hasta cerrar la jornada de ayer en 14,49 euros por acción. Esto significa que la compañía presidida por Juan Miguel Villar Mir ha perdido una cuarta parte de su valor en solo tres semanas… mucho más que cualquiera que sus homólogas cotizadas.

FFC, por ejemplo, ha bajado un 16% (hasta dejar sus títulos en 8,91 euros), mientras que Sacyr ha descendido otro 17% (sus acciones se mueven alrededor de los 3,45 euros). Las otras tres representantes del sector marcan distancias tras caer a un ritmo de un solo dígito: ACS ha caído un 9,5% (hasta 27,89 euros por título); Acciona, un 9,4% (65,69 euros) y Ferrovial, un 6,2% (una décima más que el Ibex, hasta situar sus títulos en 19,09 euros).

Hay tres razones que explican el duro correctivo que está sufriendo OHL: el mapa político, los problemas de su filial en México y  las dudas sobre sus cuentas.

Por un lado, la constructora se está viendo arrastrada por la incertidumbre sobre las medidas que tomará Manuela Carmena en la capital. El Grupo Villar Mir (su primer accionista) se adjudicó a finales de abril la construcción del quinto rascacielos de la capital: un proyecto que requiere 430 millones de inversión y del que la ya alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, está en contra. Por si fuera poco, la constructora podría ser sancionada por haber incumplido la normativa de Patrimonio Histórico en la 'Operación Canalejas', por la que se transformaría la sede histórica de Banesto en un hotel de cinco estrellas y un centro comercial.

Además, su filial mexicana está envuelta en rumores de corrupción (va a ser sometida a una auditoría para esclarecer si ha realizado sobornos) y los analistas recelan de algunas partidas de sus cuentas empresariales.

“Los números que aparecen en sus resultados tampoco acompañan. Trimestre tras trimestre, OHL está intentando sin éxito resolver el problema que tiene de circulante. Está desinvirtiendo todo lo que puede (ha reducido sus participaciones en cotizadas como Abertis, en otros mercados como México…) pero no lo consigue solucionar”, añade el experto de Gesconsult.

Las consecuencias de su delicada situación no solo se están traduciendo en caídas en bolsa, sino que en las últimas semanas la firma también ha sufrido una oleada de recomendaciones negativas por parte de los analistas y los grandes inversores siguen apostando a la baja con sus acciones (es lo que se conoce como posiciones cortas).

Según los datos de Bloomberg, más de una docena de firmas de inversión han actualizado su recomendación sobre el valor desde principios de mayo y la mayoría de ellas aconseja la venta de sus acciones. De hecho, éste es el consejo mayoritario dentro del consenso de mercado. Tan solo FCC comparte esa recomendación de venta en el sector.

Todo ello sin olvidar que los grandes inversores tienen apostado casi un 9% de su capital a la baja, lo que significa que están convencidos de que pueden hacer negocio gracias a la caída de sus títulos.

Voto de confianza para Ferrovial, Sacyr y ACS

A pesar de las caídas que están sufriendo en bolsa, el consenso de analistas sigue respaldando a Ferrovial, Sacyr y ACS: todos ellos tienen una recomendación mayoritaria de compra (en el caso de Ferrovial y Sacyr alcanza el 70%, mientras que en ACS se queda en el 47%) y tienen motivos para comportarse mejor en los próximos meses.

“ACS nos gusta porque ha hecho sus deberes: ha reducido su deuda y ha realizado desinversiones en activos no estratégicos, mientras que Sacyr ha vendido su filial inmobiliaria Testa por unos 1.800 millones de euros que recibirá de forma escalonada y que podrá invertir en amortizar préstamos, en retribuir a sus accionistas vía dividendos…”, aseguran desde Gesconsult.

Desde Renta 4 añaden que Ferrovial, por su parte, “tiene buenos activos; por ejemplo, el aeropuerto británico Heathrow o la autopista ETR de Canadá, la mayor del mundo. Y eso los inversores tendrán que valorarlo tarde o temprano”.