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Realia sufre en bolsa con su accionista fantasma entrando y saliendo del capital

Realia
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Autor: Redacción

En un año bursátil con muchas más luces que sombras para el sector inmobiliario, Realia es uno de los pocos valores que ofrece signos evidentes de debilidad. Está firmando un mes de septiembre más que discreto, en el que sólo ha subido en apenas tres ocasiones. La acción ha perdido más de un 10% de su valor desde sus máximos del año hasta probar el sabor de las pérdidas en lo que va de 2021. 

Un castigo sin motivo aparente que empezó mucho antes del comienzo de la crisis de Evergrande y que mantiene al valor en encefalograma plano después. La acción de Realia intenta resistir muy cerca del soporte de los 0,70 euros donde se va a jugar su futuro a corto plazo en bolsa.  Mientras, UBS sigue aflorando y haciendo desaparecer grandes paquetes de acciones que suman más del 6% de capital.

La inmobiliaria languidece en bolsa desde que en el tramo final del mes de julio subió con fuerza hasta las puertas de los máximos del año firmados a mediados del ejercicio. Entonces, el mercado cotizó con cierta euforia unos resultados del primer semestre del año que superaron las previsiones. El beneficio neto de casi 25 millones obtenido supuso una mejora de más de 1.500% respecto al de un año antes. Y los ingresos crecieron un 52%.

Pero el impacto de estas cifras ha sido efímero y Realia ha entrado en una fase de debilidad en bolsa que se extiende ya durante tres largas semanas. Un proceso que convierte a Realia en la única inmobiliaria española cotizada -sea promotora o socimi- junto a Renta Corporación que este mes de septiembre ha llegado a perder toda la subida acumulada de 2021. Es decir, que se queda fuera del proceso de fuerte recuperación de los precios general en un año en el que, a nivel global, los inversores están apostando por el negocio inmobiliario.

Fuentes bursátiles señalan que Realia está sufriendo por el cambio de expectativas que generan los bancos centrales. Que el 'tapering' pueda arrancar en Estados Unidos este mismo año y que el BCE pueda empezar a rebajar las compras de activos -el mercado baraja recortes de hasta 20.000 millones de euros mensuales-no es una buena noticia para el sector inmobiliario, sobre todo para las compañías más endeudadas.

En el caso de Realia, la deuda financiera bruta que financia exclusivamente el negocio patrimonial del grupo era al cierre del primer semestre de 555 millones de euros. Aunque el apalancamiento se redujo un 3,8% respecto al cierre de 2020, la cifra total se corresponde casi exactamente con todo el valor en bolsa de la compañía controlada por el magnate mexicano Carlos Slim.

El seguimiento de los analistas a Realia es mínimo y se reduce a GVC Gaesco, que le otorga un precio objetivo ligeramente superior a 1 euro por acción. Por lo tanto, apenas hay referencias para medir el potencial en bolsa de una compañía histórica a la que le está costando mucho recuperar la velocidad de crucero en el mercado. Por debajo de los 600 millones de euros de capitalización, está en niveles muy cercanos a los del año 2018.

En paralelo, UBS está ejerciendo de accionista 'guadiana' o fantasma en el capital de la inmobiliaria. Hasta en tres ocasiones este verano -entre los meses de agosto y de septiembre- ha aflorado para luego hacer desaparecer completamente participaciones situadas entre el 6,2% y el 6,4%. Unos movimientos que han sorprendido en el mercado por la velocidad de ejecución.