La bolsa ha entrado en una fase de indefinición muy pronunciada. El Ibex 35 acumula 15 sesiones en las que no se ha movido más de un 1% arriba o abajo, siempre alrededor de los 20.000 puntos, donde se está generando una nada disimulada sensación de vértigo. Después de siete caídas consecutivas, el selectivo ha reaccionado en las dos últimas. Siempre a pasitos cortos, como corresponde a un mercado que sufre de mal de altura.
Sigue a idealista/news en el canal de Whatsapp
Dicho de otra manera, ni los gestores van sobrados de valor para tomar nuevas posiciones en bolsa, ni tampoco están por la labor de tirar la toalla a pesar de que el Ibex sube un 16% en lo que va de un año más que satisfactorio, otra vez, en renta variable. La gran pregunta ahora es qué hacer, ahora que el final del verano se aproxima y los mercados vuelven a la normalidad en términos de actividad y de liquidez. ¿Quedan catalizadores?
El más importante, el de los resultados empresariales, casi es historia. La ronda de resultados a uno y otro lado del Atlántico ha mejorado sensiblemente las previsiones de beneficios y de ingresos de las compañías cotizadas. En el Viejo Continente, más del 80% de las empresas han puesto sus cuentas sobre la mesa, con casi el 75% de las mismas batiendo las expectativas de beneficios en ingresos y más de la mitad en beneficios. Y en Wall Street más de lo mismo.
El problema es que el mercado ya se ha apuntado todos los réditos de una temporada que ha sido el motor de los mercados mundiales de acciones. Quedan algunas migajas, aunque importantes, como las cuentas que Nvidia presentará el próximo miércoles. El mercado las espera con impaciencia, convencido de que pueden ser decisivas a corto y medio plazo. Y con los dedos cruzados por lo tanto, porque las previsiones de los expertos son muy ambiciosas.
En clave española, todos los ojos estarán puestos en los resultados que Inditex publicará el 9 de septiembre. Y más allá, no hay eventos ni datos macro muy relevantes en el más rabioso corto plazo salvo la reunión de banqueros centrales en Jackson Hole hasta el próximo sábado. Más allá de los ingredientes de este jugoso cóctel, los inversores tendrán que volver a centrar la atención casi exclusivamente en el Estrecho de Ormuz y en el precio del petróleo, que vuelve a apuntar hacia los 100 dólares.
El otro gran foco de incertidumbre son las disparatadas rentabilidades de los bonos, que están anticipando un escenario nada halagüeño para los Estados, que van a pagar mucho más para financiarse. Rentabilidades tan altas son una mala noticia para los activos de riesgo como las acciones. Lo que resulta sorprendente es que los índices están aguantando tanto y tan bien en las alturas en las que están instalados. Es como si las valoraciones ignoraran que las cosas están difíciles en lo macro y en lo geopolítico.
En cualquier caso, la realidad es que las bolsas encaran el final del verano fuertes y confiadas. Los buenos resultados semestrales de las empresas han dado al mercado varias bolas extra, el oxígeno suficiente para sobrevivir a este pequeño desierto de noticias. Pero toca encontrar nuevos catalizadores para, en el caso del Ibex, romper definitivamente la cota de los 20.000 puntos.
Como señalan los analistas de eToro, "toca prepararse para la tormenta perfecta que pueden generar los resultados de Nvidia, el dato de inflación en EEUU y los bonos. Los tres riesgos están conectados y pueden marcar el tono con el que entramos en septiembre". Tres claves que, para bien o para mal, va a definir el futuro inmediato de unas bolsas que pueden salir de la actual línea de movimientos cortos.
Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.








Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta