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Los españoles empiezan a moverse por trabajo: el 12% de los nuevos contratos obliga a cambiar de provincia

Autor: Redacción

La consultora de Recursos Humanos Randstad calcula que solo entre enero y marzo en nuestro país se firmaron casi medio millón de contratos de trabajo que implicaban movilidad geográfica, marcando máximos de los últimos seis años. Sus estadísticas apuntan a que seis de cada diez contratos pertenecen al sector servicios y que Toledo, Guadalajara y Cuenca registran la tasa de movilidad más alta del país.

Los expertos nacionales e internacionales llevan años insistiendo en que España debe flexibilizar aún más el mercado laboral para absorber los más de cuatro millones de parados y crear empleo a un ritmo superior.

Precisamente, entre las medidas que proponen para conseguirlo está incentivar la movilidad geográfica de los trabajadores. “La movilidad crea un mayor equilibrio territorial y nuevas alternativas de empleo. Por eso, es necesario impulsar un plan nacional e integral para que España se parezca al entorno. En otros países los trabajadores no tienen inconvenientes a desplazarse allí donde hay disponible un puesto de trabajo”, opina Adolfo Aguilar Delgado, presidente de la asociación Multinacionales por Marca España.

La noticia positiva en este sentido es que, según la consultora de Recursos Humanos Randstad, el número de contratos que implican la movilidad del empleo a otra provincia para desempeñar su trabajo ha cerrado el primer trimestre del año en máximos de los últimos seis años.

Entre enero y marzo se contabilizaron 487.292 contratos de este tipo, casi un 10% más que en el mismo periodo de 2014 y un 40% más que en los tres primeros meses de 2013.

“La movilidad geográfica de los trabajadores es uno de los principales factores que aumentan su empleabilidad. La capacidad del profesional de desplazarse a otro lugar para acceder al empleo refleja su compromiso con la oportunidad laboral que se presenta. Además, en determinadas ocasiones, es determinante para acceder al mercado laboral, sobre todo en épocas como verano o Navidad, ya que la diferencia en la generación de puestos de trabajado entre las provincias españoles es muy elevada”, explica la consultora.

Otro dato interesante que aporta el estudio es el saldo de movilidad por comunidades autónomas, entendiendo como tal la diferencia entre el número de trabajadores que abandonan su provincia para buscar trabajo fuera y el número de empleados que acuden a ella en busca de una oportunidad laboral.

¿Y cómo está la comparativa en este sentido? De las 17 autonomías hay seis receptoras (es decir, entran en ellas más trabajadores a desarrollar su activad de los que salen), mientras que el resto son emisoras (se marchan más empleados de los que llegan).

Según las cifras de Randstad, hasta marzo el número uno de la lista de comunidades receptoras en el primer trimestre es Madrid, con un saldo positivo superior a 45.000 personas, mientras que Castilla-La Mancha es la región emisora más destacada con -18.400 personas. Junto a la capital, entre las comunidades receptoras están Cataluña, Murcia, País Vasco, Baleares y Navarra.

Hombres, servicios y Castilla-La Mancha, las tasas más altas

Por otro lado, el estudio de Randstad afirma que los trabajadores varones están más dispuestos a cambiar de provincia para poder trabajar que las mujeres. En el primer trimestre, al menos, su tasa de movilidad alcanzó el 14,3%, una proporción cinco puntos más elevada que la registrada por las féminas (9,3%).

En lo que se refiere a los sectores de actividad, el más destacado es servicios, que engloba casi seis de cada diez contratos que implican el desplazamiento del trabajador a otra provincia (58,2%; esto es, casi 284.000 contratos). La agricultura es el segundo sector más destacado (22,6%), seguido de la construcción (10,3%) y la industria (8,8%).

Por último, la consultora también analiza la tasa de movilidad de los trabajadores; es decir, la cantidad que desempeña su empleo en otra provincia. El resultado más llamativo es que las tres que registran la tasa más elevada son Toledo, Guadalajara y Cuenca, superan ampliamente el 25%, lo que significa que al menos uno de cada cuatro contratos exige la movilidad del trabajador.

A las tres provincias castellanomachegas les siguen Lleida, La Rioja, Huesca, Álava y Albacete, con una tasa de movilidad por encima del 20%, frente a la media nacional del 12,1%.

En cambio, hay otras provincias que se sitúan muy por debajo del promedio español. Badajoz y Asturias, por ejemplo, cuentan con tasas de movilidad inferiores al 8%, aunque para encontrar los niveles más bajos tenemos que mirar a las Islas Canarias: Las Palmas, con un 5,6%, y Santa Cruz de Tenerife, con un 4,9%), son las provincias españolas con menor índice de movilidad. “La peculiaridad de la ubicación geográfica de esta región explica que los desplazamientos sean más reducidos entre sus profesionales”, concluye Randstad.