Llega a España la primera prueba oficial de la semana laboral de cuatro días. Y lo hace en la Comunidad Valenciana, que ya ha puesto en marcha unas ayudas para despertar el interés de las empresas.
El Gobierno autonómico, el primero del país que ha decidido activar un experimento piloto de este tipo, ha anunciado que concederá 9.611 euros por trabajador a cada empresa que de forma voluntaria reduzca en un día la semana laboral, tal y como publicó el 'Diari Oficial de la Generalitat' el pasado 24 de agosto. Las empresas interesadas pueden presentar las solicitudes para adherirse al programa hasta el próximo 30 de septiembre.
Dicho importe estará repartido en tres años (con 5.492 euros durante el primero, 2.746 euros en el segundo y otros 1.373 euros en el tercer año) y equivale aproximadamente a una quinta parte del salario anual de un trabajador, según calcula la Generalitat.
Eso sí, para percibir esta ayuda es necesario que las empresas reduzcan su jornada laboral un 20%, o bien a 32 horas semanales, y que mantengan los sueldos.
"Para poder recibir la subvención, el compromiso empresarial de la reducción de la jornada ordinaria deberá afectar a un mínimo de la plantilla. Así, en el caso de empresas de hasta 49 trabajadores, obligatoriamente el 30% de la plantilla deberá ser afectada por la reducción horaria. Este porcentaje se reducirá al 20% en el caso de empresas de 50 o más personas trabajadoras. En cualquier caso, la propuesta del número de personas trabajadoras participantes en el programa deberá contar con una participación similar de hombres y mujeres en relación con la distribución de género preexistente en el conjunto de la plantilla de personas trabajadoras con contrato de trabajo a tiempo completo. En este sentido, se permitirá como máximo una desviación del 10%", explica el Gobierno regional.
Y añade que "las bases de esta nueva ayuda establecen que las empresas que se acogen tendrán que elaborar un plan de reducción de la jornada laboral y mejora de la productividad, que deberá indicar las medidas organizativas o formativas que se prevén implementar para optimizar el tiempo de trabajo. Este plan deberá recoger una serie de indicadores (incluyendo la evolución de la productividad del trabajo en la empresa) que serán evaluados de forma periódica. De la misma forma, para recibir la subvención la reducción horaria debe disponer de un acuerdo con la representación legal de las personas trabajadoras".
El objetivo del programa es analizar el impacto de la reducción de la semana laboral en la productividad de los empleados, en la conciliación y en la rentabilidad empresarial.
Se adelanta al Ministerio de Industria
El plan de la Comunidad Valenciana se ha adelantado en el calendario al del Ministerio de Industria para impulsar una prueba generalizada en España.
A finales de junio, el Gobierno envió a consulta pública el proyecto de orden para regular el impulso de la jornada laboral de cuatro días en pequeñas y medianas empresas (pymes) industriales. Un proyecto que contempla una reducción de jornada mínimo para un número determinado de trabajadores, según el tamaño de la empresa y manteniendo los sueldos sin reducción de las retribuciones salariales.
Además, las empresas deberán incorporar medidas organizativas, de procesos productivos y de formación para generar una mejora de la productividad que compense en los mayores costes salariales. También se fijarán indicadores para medir la evolución de la productividad.
El programa es fruto del acuerdo alcanzado el año pasado entre el Gobierno y Más País, cuando los de Íñigo Errejón dieron su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado para 2022 a cambio de que se incluyera una partida para estudiar la jornada laboral de 32 horas.
La partida inicial para este fin es de 10 millones de euros, aunque no se descarta que pueda aumentarse si la acogida del tejido empresarial es buena. Mas País estima que podrían sumarse al proyecto unas 160 empresas, con un beneficio de más de 3.000 empleados en la primera edición del programa.
Los programas internacionales
La reducción de la semana laboral está cogiendo impulso en muchas partes del mundo, aunque con diferentes propuestas.
A principios de año, Bélgica anunció un plan para condensar en cuatro días las 40 horas semanales; es decir, en recortar un día la semana laboral, pero no las horas de trabajo totales.
Como recuerda el diario El Economista, Escocia también tiene en marcha un experimento de reducción horaria sin impacto en los sueldos, aunque con compensaciones por parte del Estado. Islandia, en cambio, probó entre 2015 y 2019 un programa de reducción de 40 a 35 horas semanales, pero sin bajar sueldos. Unas 2.500 personas participaron en la fase de prueba, todos ellos funcionarios.
Hay estudios que afirman que la productividad de los empleados que han formado parte de estos planes no se ha visto mermada, y que incluso ha mejorado, aunque también hay otros que ponen en duda sus efectos positivos reales.
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