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La mejora del ladrillo, cogida con alfileres: en 2018 el sector producirá la mitad que en pleno boom

El sector de la construcción afronta su tercer ejercicio de crecimiento. Desde el año 2014, cuando la economía empezó a remontar el vuelo, el ladrillo se ha sumado a la tendencia alcista y se aleja cada vez más de los momentos más críticos de la crisis. Sin embargo, la producción del sector seguirá estando a años luz del punto álgido del ladrillo.

Allá por 2008, en pleno boom inmobiliario, España se convirtió en el cuarto país de toda la OCDE con la mayor cifra de producción. Solo EEUU, China y Japón, por este orden, generaron un mayor volumen.

Según los datos que incluye EAE Business School en su último informe, en aquel ejercicio la facturación de la construcción en nuestro país alcanzó los 314.374 millones de euros, prácticamente una tercera parte del PIB. Japón, con 390.700 millones; China, con 609.484 millones y EEUU, con 864.278 millones lideraban la tabla. El montante doméstico superaba de largo los registrados por las grandes potencias europeas, cuyos volúmenes se movían entre los 161.400 millones de Reino Unido y los 364.000 millones de Francia.

Pero la crisis financiera y económica llegó y, con ella, se pinchó la burbuja del ladrillo. El sector vivió seis años consecutivos de caídas en la producción, hasta que tocó suelo en 2014 con 143.212 millones. El desplome de la actividad entre 2008 y 2015 alcanzó el 53,4%, lo que le convirtió en el tercero más destacado de los países ricos. Tan solo Irlanda y Grecia, dos de los países europeos que han necesitado ser rescatados por los organismos internacionales, registraron una caída más agresiva. En ambos casos, la producción se redujo casi un 70%.

Fue entonces cuando la construcción inició una tendencia al alza. En 2016, la actividad llegó a producir más de 150.000 millones de euros y las previsiones apuntan a que en 2018 se acercará a los 163.000 millones. De cumplirse estos pronósticos, el valor de la producción podría recuperar hasta un 13% desde los niveles mínimos de 2014, aunque seguirá representando una pequeña parte de lo que fue en los años de bonanza inmobiliaria.

Actualmente, España ha salido del ‘top 10’ de los países de la OCDE que más producen en el mundo, que está ocupado por Alemania, Canadá, Corea, China, EEUU, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón y Reino Unido.

"El hecho de que nuestro país esté lejos de los niveles de la burbuja no es negativo, aunque sigue habiendo demasiada distancia. Al final está pesando el gran peso del ladrillo en el balance de los bancos, lo que lastra sus cuentas y reduce su liquidez, y que están llevando a cabo una política muy prudente en la concesión de créditos. Se está notando que el sector en general ha aprendido de los errores que se cometieron en el pasado", explica Óscar Romera, profesor investigador de EAE Business School.

La evolución del sector deja alguna que otra lectura curiosa. Así, y mientras en 2008 sacábamos a la locomotora germana cerca de 100.000 millones, ahora la cifra alemana duplica la española. Otra lectura inusual es que Indonesia está por delante de España en el ranking actual, a pesar de que antes de la crisis su volumen era casi siete veces inferior. El país asiático ha protagonizado el mayor crecimiento de la producción hasta 2015, al disparar su volumen un 421%. Un porcentaje al que solo China se acerca: el gigante asiático ha incrementado el valor de su producción casi un 360% y es el rey del ranking en términos absolutos.

El análisis del ciclo 2008-2015 muestra tasas espectaculares de crecimiento, con ratios de tres dígitos en Indonesia y China, y superiores al 90% en India, Israel y Nueva Zelanda. Y es que, como asegura Romera, "se está produciendo un desplazamiento del eje trasatlántico habitual hacia Oriente. Entre las múltiples razones están la elevada deuda de las economías occidentales, las divergentes políticas monetarias que están siguiendo actualmente EEUU y Europa (la Reserva Federal ya ha subido los tipos de interés, mientras que en la eurozona se prevé que sigan en mínimos al menos hasta 2018), las posibles implicaciones que tenga el Brexit duro y el gran enigma de Donald Trump".

Por otro lado, en el informe también se aprecia un numeroso grupo de países que a lo largo de este período experimentaron tasas de crecimiento negativas sufriendo en algunos casos reducciones dramáticas. En este extremo, los casos más severos corresponden a Grecia, Irlanda, España, Eslovenia y Portugal, con saldos negativos de entre el 69,5% y el 43,5%, respectivamente”, recalca el informe.

China, el rey del ranking inmobiliario

El sector de la construcción en China ha crecido a pasos de gigante en los últimos años y eso que antes de la crisis ya era el segundo país con el segundo volumen más elevado de toda la OCDE. En 2010, la producción del ladrillo en el país ya superó el billón de euros, cifra que se duplicó en 2014, mientras otros países como España o Italia marcaban mínimos. Y las previsiones, por increíble que parezca, siguen apuntando al alza. En este ejercicio, la cifra podría superar los tres billones y escalar hasta 3,58 billones en 2018.

Su volumen no es baladí, sobre todo si tenemos en cuenta que solo China podría producir el año que viene más que EEUU y Europa juntas. Sus 3,58 billones de euros superarían los 3,44 billones previstos para las potencias de ambos lados del Atlántico gracias, principalmente, al tirón del sector residencial por los millones de habitantes que necesitan una vivienda. Y es que no podemos olvidar que es el país más poblado del mundo con más de 1.300 millones de personas.

Esta supremacía china sobre el resto, de momento, no da síntomas de parar. Y es que el propio informe destaca que será uno de los países donde más crezca la producción de la construcción entre 2015 y 2018 al registrar una tasa cercana al 28%.

“El comportamiento del sector de la construcción en China, a pesar de moderarse respeto a 2008-2015, seguirá conservando su pujanza y atractivo inversor en todos los sectores, si bien la referencia quedará marcada por los de residencial e infraestructuras. Su crecimiento en el próximo bienio apuntalará aún más al gigante asiático en el liderazgo mundial en términos de valor de la producción respecto a otros países. Para 2018 se espera que China duplique en volumen de facturación a EEUU”, concluye el informe.