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La construcción vuelve a ser el motor del crecimiento económico de media España

“La construcción será el sector de mayor crecimiento en Madrid”. Así de claro resume la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) cuál va a ser el motor de la comunidad, una de las que cuenta con las mejores expectativas económicas en 2016 y 2017 y que ha sido un filón para el PIB en los últimos trimestres.

Según las previsiones del organismo, la mitad de las autonomías crecerá por encima de la media nacional tanto este año como el próximo. En 2016, por ejemplo, Islas Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana y País Vasco serán las autonomías con el crecimiento del PIB más elevado, seguidas de Madrid, Galicia y Castilla-La Mancha. Todas avanzarán más del 3,1% que espera Funcas para el conjunto de España, aunque el INE anunció el viernes que en el tercer trimestre del año la economía sigue creciendo a un 3,2% en tasa anual.

En 2017, en cambio, las que liderarán el crecimiento serán Comunidad Valenciana, Navarra, Castilla-La Mancha, Extremadura, Aragón y Galicia. A la lista también se sumarán Madrid, Cataluña e Islas Baleares. Todas estas regiones registrarán un avance del PIB superior al 2,3% de la media doméstica.

Y el punto que tienen en común todas estas regiones es que el ladrillo está ganando peso en su economía y en muchos casos ya supera a los servicios o la industria.

“La tónica general ha sido un creci­miento de la actividad en vivienda, sobre todo en Madrid, Cataluña y País Vasco. La comunidad autó­noma donde más ha crecido el sector en su conjunto ha sido el País Vasco, y, en menor medida, Cataluña y Navarra”, afirma el estudio, que sitúa precisamente a esos territorios entre los más destacados en crecimiento económico.

Funcas asegura que la construcción será el motor de Madrid e insiste en que País Vasco crecerá por encima de la media del promedio nacional gracias a este sector, como ya sucedió el año pasado. Su previsión sobre Cataluña es que el ladrillo vaya ganando peso y equilibre la caída de los servicios gracias al tirón del sector residencial (es la autonomía que ha registrado el mayor crecimiento en visados de obra nueva, seguida de Madrid).

En el caso de la Comunidad Valenciana también destaca el avance de la actividad residencial, que ha sido suficiente como para contrarrestar la caída de la obra pública, mientras que en autonomías como Galicia y Aragón el ladrillo podría convertirse en el sector de referencia durante el próximo ejercicio.

Según detalla el estudio, en Aragón la construcción acelerará el paso el próximo ejercicio y podría liderar el crecimiento situándose por delante, incluso, de los servicios, mientras que en Galicia cobrará fuerza a medida que se ralentizan los servicios y la industria, claves para la región en 2015 y 2016.

Sobre Navarra, Funcas habla de un papel destacado de la construcción, mientras que sobre Castilla-La Mancha señala el buen comportamiento que ha registrado la obra pública, lo que contrasta con los descensos generalizados observados en el resto del territorio. Lo mismo sucede con Islas Baleares, donde la obra pública se ha comportado  mejor que el promedio nacional.

Más desigualdades territoriales

Funcas también recuerda que la crisis ha desencadenado una multitud de desigualdades entre las diferentes autonomías que siguen vigentes a pesar de la incipiente recuperación económica.

“Considerando el ciclo completo que incluye la fase de expansión (2000-2007), recesión (2008-2013) y recupera­ción (a partir del 2014), se observa una intensificación de las desigualdades territoriales. Durante la fase expansiva, el crecimiento medio anual del PIB per cápita en las comunidades más desfavorecidas alcanzó el 2,1% por año, cuatro décimas por encima de las comunidades más prósperas. Este proceso de convergen­cia se revirtió durante los años centrales de la crisis. Así, durante el periodo 2008-2013, el PIB per cápita en las comunidades desfavorecidas cayó cada año medio punto más que en las áreas más prósperas. Y la brecha se ha man­tenido durante la actual fase de recuperación”, explica el estudio.

Pero lo peor es que estas desigualdades están teniendo graves consecuencias.  “Además, las comunidades con renta per cápita baja sufren un retraso en términos de productividad y pierden población. Desde el 2014, la productividad crece a tasas próximas a la media nacional, mientras que antes de la crisis lo hacía por encima de esa media. Y la población en edad de trabajar cae, cuando se mantiene en las comunidades más prósperas. En definitiva, las desigualdades territoriales se han intensi­ficado lo que plantea un importante desafío para la cohe­sión nacional”, añade.

Según el organismo, el crecimiento económico no va a ser suficiente como para reducir la brecha entre unas regiones y otras, por lo que lanza una advertencia: será necesario llevar a cabo acciones específicas para alentar las perspec­tivas de inversión y de inserción laboral en las comunidades más desfavorecidas, y a la vez conservar el dinamismo en el resto del país.