El crecimiento de la economía española está aminorando, pero sigue creciendo a ritmos que superan las previsiones de los principales organismos nacionales y extranjeros.
Según los datos adelantados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el PIB doméstico creció un 0,7% entre julio y septiembre, una décima menos que en los tres trimestres anteriores.
En tasa anual, el avance económico se situó en el 3,2%, el ritmo más lento desde primavera del año pasado. Aun así, el PIB suma seis trimestres consecutivos creciendo a más de un 3%, toda una señal de que las incertidumbres como el parón político que se ha producido en los últimos meses en España o el Brexit no han tenido en verano unas consecuencias tan negativas como cabía esperar. De hecho, el propio Banco de España aseguraba esta semana que la economía sigue mostrando una notable fortaleza a pesar de los riesgos.
De mantener el ritmo actual, el PIB podría terminar el año con un crecimiento cercano al 3,2%, el mismo que registró durante 2015 y que duplica al de 2014. Renovaría, por tanto, el mejor dato en los últimos ocho años.
La cifra también superaría a la que pronostican, por ejemplo, la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), que espera un alza del 3% para el conjunto del ejercicio; el Fondo Monetario Internacional (FMI), que en verano revisó al alza su previsión hasta situarla en el 3,1%.
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