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El Ayuntamiento de Barcelona fragmenta la licitación del túnel de Glòries para tirar adelante con las obras

vista aérea de la Plaça de les Glòries de Barcelona / Ayuntamiento de Barcelona
vista aérea de la Plaça de les Glòries de Barcelona / Ayuntamiento de Barcelona

El Ayuntamiento de Barcelona paralizó en abril las obras del túnel de les Glòries, una de las transformaciones urbanísticas más faraónicas de la Ciudad Condal, sin el respaldo de ningún grupo municipal y alegando "la necesidad de hacer limpieza" por supuestas "amenazas" de las constructoras en una obra que se cimienta bajo la sombra del 'caso del 3%'. Ahora confirman que se retomarán a principios de 2018 y fragmentando la licitación para evitar que una empresa se haga cargo de las obras. Su promesa es que acaben en 2021.

La reforma de uno de los enclaves con mayor tránsito de la ciudad, donde se cruzan varias vías (la Gran Vía, la Diagonal y la Meridiana), líneas de metro, buses y tranvías. Viene de un proyecto de hace diez años y nunca ha estado libre de polémica: prórrogas, paralizaciones y dificultades técnicas y jurídicas han envuelto la actuación que parece no llegar nunca a su fin. La intención del actual Gobierno, que se encontró el conflicto ya enredado, ha buscado la forma de desembrollarlo, aun con el resto de grupos municipales echándose encima de su hoja de ruta. 

La nueva fórmula con la que han dado para evitar imprevistos y que "las empresas no pueden presentar bajas temerarias que luego provocan sorpresas", según declaró la teniente alcalde Janet Sanz en rueda de prensa, es dividir por tramos las licitaciones de obra y, al menos, sortear uno de los conflictos que arrastraban en anteriores escenarios. De esta forma el Ayuntamiento tendría mayor control sobre las obras.

La licitación estará repartida en "cuatro o cinco lotes", según explicó Ángel Sánchez, el director de BIMSA, la empresa municipal que gestiona las obras de la ciudad y corresponderá a cada tramo de la reforma. Todas las empresas que se presenten pueden optar a todos los tramos, pero solo ganar en un concurso. Para Sánchez, este método para tirar adelante las obras ayudaría a evitar sobrecostes.

El primer tramo es el que ya estaba en construcción corresponde al que hay entre calle Castillejos y Badajoz. Es el más profundo, que pasará por debajo de la rasante de Gran Vía y tendrá salidas de evacuación cada 200 metros. El segundo tramo es una ampliación que no dejará el túnel acabe en calle Badajoz e irá hasta Rambla del Poblenou.

El presupuesto se calcula que finalmente esté alrededor de los 100 millones de euros, sin sumar los 31 millones de euros que costará la licitación de las instalaciones y los servicios. Cabe recordar que cuando decidieron paralizar las obras en abril de este año, el director de Bimsa explicó que la razón era evitar "el chantaje" de las UTE's que conllevaba un sobrecoste del 60%, unos 96 millones de euros. La alternativa que daban era un nuevo contrato con un precio de salida de 40 millones y que el total ascendiera a 83 millones.