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Arquitectura de claroscuros: estos edificios hacen magia con las luces y las sombras

Foto: Wikipedia
Foto: Wikipedia
Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Somos incapaces de imaginar una casa sin ventanas; sin luz natural, sería una pesadilla. No solo nuestro cuerpo necesita de ella para regularse, también nuestra mente la precisa para componer texturas y contrastes. Desde los primeros círculos de piedras megalíticas, el ser humano se ha fascinado por la belleza de la luz solar sobre la arquitectura. Sin embargo, en unas ciudades cada vez más verticales, con gigantes de cristal dominando las vistas aéreas, ¿es posible que los arquitectos contemporáneos se hayan olvidado de la importancia de la luz natural sobre nuestras vidas?

Hoy, existe una cierta tendencia por los rascacielos acristalados, casi transparentes, donde la vista tiene prioridad sobre otros propósitos, como puede ser la propia luz interior del edificio o el impacto de este en la luz de la ciudad. Uno de los casos más ilustrativos sobre este fenómeno ha sido el del llamado edificio Walkie Talkie, uno de los rascacielos más emblemáticos del ‘skyline’ londinense, diseñado por Rafael Viñoly, y que el año pasado se vendió por 1.500 millones de euros. Los habitantes de Londres se dieron cuenta de que los días de mucho sol el gigante de cristal reflectaba la luz en un haz tan intenso que dañaba los coches e incluso quemaba los felpudos. 

El año pasado ese vendió por 1.500 millones de euros
Edificio Walkie Talkie (Londres) / Foto: The Geograph

Esta metedura de pata demuestra un cierto desinterés por la vida de a pie cuando se diseñan rascacielos, en unas ciudades que a medida que crecen se vuelven más sombrías en la calle. “Donde los edificios altos realmente triunfan o fracasan es en la calidad de vida en su base, donde hay mucho efecto de sombra y viento", explica Christian Coop, director de diseño de la firma de arquitectura NBBJ, quienes fueron noticia hace unos años por un novedoso diseño para revertir esta tendencia de ensombrecer las ciudades.

Sacar a los edificios de su penumbra

No Shadow Tower es una interesante propuesta de NBBJ para que los rascacielos actúen de espejos gigantes unos de otros. Así, consiguen dirigir la luz solar a la sombra que estos provocan. En su prototipo de dos torres, una de ellas está diseñada para que la trayectoria del sol a través del cielo incida de tal forma que reduzca un promedio del 50% de sombra en la base del otro edificio. Aunque este diseño consigue contrarrestar la sombra de la base, las torres seguirían proyectando sombras. "Y si se construyera otra torre alta frente a la torre reflectora, dejaría de funcionar, por lo que todo tiene que ser parte de un plan maestro", admite Coop.

Diseñado por la firma NBBJ
Bautizada como No Shadow Tower / Foto: NBBJ

Otros arquitectos también han intentado resolver el problema de las sombras. En Sídney, el One Central Park, diseñado por el arquitecto francés Jean Nouvel y finalizado en 2014, consigue mitigar su propia sombra a través de una serie de espejos motorizados que rastrean el sol. Este monumental artilugio se mueve de un lado a otro del edificio para dirigir los rayos a las zonas de sombra.

Es del arquitecto francés Jean Nouvel
One Central Park (Sídney) / Foto: Jean Nouvel

Este sistema de espejos en movimiento se conoce como helióstatos. Aunque originalmente se desarrollaron para las plantas de energía solar concentrada, hoy se están aplicando para llevar la luz a comunidades en sombra. Por ejemplo, en 2016 el pueblo alpino de Viganella, en Italia, instaló en una ladera del monte unos helióstatos que permiten que la luz llegara a la plaza de una aldea sumida en la oscuridad durante el invierno. En 2013, la ciudad de Rjukan, en Noruega, siguió su ejemplo para bajar la luz de las montañas a sus lugareños.

Muchos arquitectos son conscientes de la importancia que tiene la luz natural para el bienestar de los ciudadanos de las grandes urbes, por eso la están llevando incluso hasta bajo tierra. El Fulton Center de Nueva York, que es centro comercial y estación de metro, cuenta con una especie de tragaluz de acero inoxidable y paneles de aluminio para reflejar la luz natural hasta dentro de las plataformas del suburbano. Este impresionante embudo no solo hace que la luz penetre en el edificio y el metro, sino que además pliega los colores del cielo y sus nubes hacia abajo, creando una experiencia casi cinematográfica. La ventana por la que entra la luz natural es deliberadamente pequeña, ya que más luz haría más sombras y contrastes, cuando lo que se busca es reflejar suavemente la luz del día, no iluminar.

Es un centro comercial y una estación
Fulton Center (Nueva York) / Foto: Wikipedia Commons

El ingenioso juego de las sombras

No siempre la oscuridad es inoportuna en arquitectura. El equilibrio entre luces y sombras es un elemento central para la creación de espacios. Una de las escuelas de arquitectura que más juega con las sombras para crear formas y texturas es la japonesa. De los muchos ejemplos que podríamos encontrar en la cultura nipona sobre juegos de sombras, tradicionales y modernos, la Optical Glass House, diseñada por el arquitecto Hiroshi Nakamura y finalizada en 2012, es seguramente la más representativa. La casa cuenta con una pared orientada al este que mide 8 m2 y está compuesta por 6.000 ladrillos de vidrio óptico, que a diferencia del vidrio ordinario está insonorizado.

Tiene 6.000 ladrillos de vidrio óptico
Se llama Optical Glass House / Foto: Hiroshi Nakamura

Esto genera un aislamiento especial con el mundo de la calle, del que apenas llegan ruidos. La vista está pixelada desde dentro y la luz entra de forma suave y fina. Además, una malla de metal muy ligera separa el jardín de la sala de estar, por lo que la luz vuelve a pasar por otro filtro que genera una sombras onduladas y proyecta una luminosidad tenue, como si el sol solo emitiera una brisa. Se trata de un juego naturalista de luces que ya utilizaban en su arquitectura tradicional los japoneses, para que el interior de sus casas tuviera una textura menos intensa.

Esta espectacular pared mide 8m2
El arquitecto es Hiroshi Nakamura / Foto: Hiroshi Nakamura

En Oriente Medio, las ventanas tradicionales también han contado siempre con celosías, que hacían que la luz entrara moteada con sombras al interior de la casa. Esto no solo es estético, también sirve para mantener los edificios frescos, pero con luz y vistas al exterior. Este sistema de sombras sigue inspirando hoy a muchos arquitectos alrededor del mundo. Por ejemplo, al brasileño Marcio Kogan, cuya obra Vertical Itaim, una torre residencial construida en Sao Paulo en 2014, cuenta con celosías de madera sobre sus paredes de cristal.

El arquitecto es el brasileño Marcio Kogan
La torre se llama Vertical Itaim / Foto: Studio Mk27

Las celosías se han reinventado hoy con la alta tecnología. Las Al Bahr Towers, diseñadas por la firma británica AHR Architecture y completadas en 2012 en Abu Dhabi, cuentan con una cortina de paneles en el exterior del acristalamiento que se abre y se cierra automáticamente siguiendo al sol. Según AHR, con este dispositivo de sombreado consiguen reducir la ganancia solar en un 50 %, lo que se traduce en menos coste de aire acondicionado. El Campus Kolding en la Universidad del Sur de Dinamarca también utiliza un sistema parecido con contraventanas triangulares que se abren o cierran en respuesta al calor y los niveles de luz interior del edificio.

Diseñadas por la firma británica AHR Architecture
Las torres se conocen como Al Bahr Towers / Foto: AHR Architecture

En definitiva, la arquitectura cuenta hoy con todo tipo de tecnología para recrearse con la luz natural. Los arquitectos contemporáneos buscan darle más importancia a este factor, teniendo en cuenta las sombras que generan los rascacielos en el espacio urbano y la importancia que tiene el impacto de sol en nuestras vidas. Las ciudades del mañana comienzan a esbozarse como lienzos solares, repletas de matices y claroscuros.