El sector financiero sigue soltando lastre inmobiliario. La única entidad en protagonizar una operación ha sido Unicaja, que ha vendido a un inversor extranjero Mijas Sol Resort, una sociedad que constituyó hace 15 años para desarrollar proyectos urbanísticos.
La inmobiliaria que ha traspasado es propietaria de varias parcelas y de los derechos de aprovechamiento urbanístico de diferentes suelos en curso, ubicados principalmente en la costa mediterránea, y acumula unas pérdidas de 1,8 millones de euros hasta junio.
Con la operación, el banco malagueño se ha embolsado 40 millones de euros y, además, ha logrado reducir el peso de ladrillo en su balance. Y es que todavía tiene en cartera un volumen importante de pisos y suelo por el aumento de la morosidad registrado durante la crisis y la adjudicación de activos inmobiliarios ante el impago de los créditos.
Actualmente, Unicaja posee viviendas y terrenos valorados en 2.620 millones de euros, de los que unos 1.000 millones son suelo. Estos activos están deteriorando el balance de la entidad, que ha tenido que provisionar más de 1.500 millones de euros para cubrir estos riesgos.
Como consecuencia de las dotaciones y de los menores ingresos que proporciona el escenario de tipos 0%, en la primera mitad del ejercicio ha obtenido un beneficio de 138 millones, un 26% menos que entre enero y junio de 2015.
La operación de la entidad andaluza se produce pocos meses antes de que entre en vigor una nueva circular del Banco de España que penalizará aún más la tenencia de inmuebles por parte del sector.
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