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El Tribunal Supremo avisa: el administrador responde de los impagos de un inquilino insolvente

Gtres
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Autor: Redacción

Los propietarios siempre miran con lupa la solvencia de sus posibles inquilinos, ya sea una familia o una empresa. De hecho, cuando se trata de una persona jurídica los riesgos se multiplican.

El motivo es que, hasta ahora, el cobro de las rentas impagadas estaba en duda si la sociedad que alquilaba la propiedad incurría en una causa de disolución. Sin embargo, el Tribunal Supremo ha hablado alto y claro en una sentencia para constatar que los administradores de una sociedad mercantil deben responder de sus deudas, incluyendo las rentas del alquiler impagadas.

Según explica el abogado Salvador Salcedo en el blog Ático Jurídico, esta problemática llegó a los tribunales. En primera y segunda instancia fue confirmada la responsabilidad por parte de los administradores de una sociedad insolvente de hacerse cargo de las deudas e impagos en los que hubiera incurrido antes de iniciar su proceso de disolución.

El caso arrancó cuando el dueño de un local comercial reclamó las rentas impagadas a la sociedad que estaba de alquiler en el inmueble a través de un procedimiento de desahucio. Sin embargo, no llegaron a recuperar el dinero y buscaron otra vía para reclamar las cantidades pendientes de cobro. Y decidieron interponer una demanda contra los administradores de la empresa, en la que exigían que se hicieran cargo de las rentas del alquiler impagadas.

Sin embargo, los tribunales dieron en dos ocasiones la razón a la propiedad. Sin embargo, los administradores presentaron recurso de casación ante el Tribunal Supremo argumentando que no tenían que afrontar esas deudas ya que el contrato de arrendamiento se había firmado antes de que la sociedad se declarara insolvente.

En este sentido, el abogado sostiene que “la cuestión de fondo que en el litigio se plantea es la posible responsabilidad solidaria de los administradores societarios por las obligaciones sociales posteriores a que se produzca causa legal de disolución de la mercantil. El origen de tales obligaciones dimana de un contrato de tracto sucesivo, como lo es el arrendamiento de un local comercial, teniendo en cuenta que el contrato se celebró antes de que concurriera causa de disolución, pero se incumplió después de que se produjera”.

Además, aclara que el Alto Tribunal considera que la obligación de pagar no nace en el momento de formalizar un contrato, sino cada vez que se realiza una prestación. Por eso, añaden desde Ático Jurídico, “las rentas devengadas con posterioridad a la concurrencia de la causa de disolución han de considerarse obligaciones posteriores, de las que tendrán que responder solidariamente los administradores”.