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La sorprendente historia de la metrópolis fantasma de California

Autor: Redacción

Probablemente jamás hayas oído hablar de California City. Sin embargo, esta ciudad enclavada en medio del desierto de Mojave es la tercera mayor en extensión del estado de California y la número 34 de todo EEUU. Situada a unos 120 kilómetros de Los Ángeles, nació como un peculiar experimento del sociólogo Nat Mendelsohn, que soñó con construir con una metrópolis que rivalizase con la capital mundial del cine.

En 1958, Mendelsohn compró la friolera de 320 km2 de desierto por una cantidad simbólica y dividió todo ese territorio en 51.000 parcelas pensadas para venderse de manera individual. El profesor universitario metido a promotor pensaba que le gente le quitaría de las manos los solares y California City pasaría de utopía a realidad.

Sin embargo, la realidad es muy tozuda. Muchos de las parcelas se vendieron, pero no para construir sino para especular, y una década después apenas 1.000 personas se habían mudado a la nueva megaurbe. Hartos de pagar impuestos por un puñado de arena del desierto, a lo largo de los años muchos de los inversores que compraron terrenos allí dejaron de abonar las tasas y sus solares pasaron a ser propiedad del Estado.

A día de hoy cuenta con algo más de 15.000 habitantes, un centenar de negocios, un lago y decenas de polvorientas calles sin asfaltar, con nombre pero sin casas. Además, hay una base de la Fuerza Aérea de EEUU, una cárcel con 2.300 camas y un circuito de pruebas de Honda que costó la friolera de 60 millones de dólares.