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El excéntrico multimillonario ruso que diseña los edificios más extravagantes del mundo

Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Tony Stark, el álter ego marveliano de Iron Man, es ingeniero, inventor y un auténtico 'manitas' que solo necesita su imaginación (y alguna que otra herramienta) para fabricarse un exoesqueleto mecánico cargado de armas o un reactor en miniatura.

Rico, inteligente y carismático, la principal afición de Stark, aparte de librar al mundo de malhechores, es diseñar nuevas tecnologías. Sin embargo, ¿qué hubiera pasado si a este genio ficticio le hubiera dado por la arquitectura?

Hay quien asegura que el resultado seguramente se parecería bastante a la obra de Vasily Klyukin, un joven multimillonario ruso, cofundador del banco Sovcom, que se atreve con todo a la hora de diseñar edificios. Su particular catálogo incluye una Venus de Milo de cientos de metros de altura, un rascacielos con forma de cohete espacial o incluso uno que parece recién sacado, más que de ‘Iron Man’, de ’Transformers’: culmina con el rostro de un enorme jaguar que amenaza con sus fauces a la mismísima bóveda celeste.

Sus extravagantes ideas no solo merecen una comparación con Stark. Algunos asemejan su inventiva a la de Walter Mitty, otro personaje cinematográfico que mezclaba constantemente su rico mundo de fantasía con las experiencias de la cruda realidad.

La diferencia, por mucho símil ficticio que le achaquen, es que Klyukin vive entre los comunes mortales, aunque no exactamente como ellos (o al menos no como los que tienen unos ingresos normalitos). Como todo multimillonario que se precie, ha instalado su residencia en el Mónaco de los yates y casinos, desde donde, además de dárselas de arquitecto, escribe novelas de ciencia ficción.

Ha publicado un par de libros, peroel ruso aún no ha hecho realidad ni uno solo de sus edificios. ¿Será que no hay sitio en el mundo para un rascacielos flanqueado por una pierna femenina gigante?

No obstante, algunas de sus creaciones sí parecen tener –a su juicio−un destino idóneo. “En Japón, llamar a alguien serpiente es un halago. En China, las serpientes y los dragones significan lo mismo”, asegura Klyukin para justificar una enorme cobra acristalada que se eleva desde el suelo. “Esta torre, símbolo de sabiduría y vida eterna, embellecería cualquier ciudad oriental”, prosigue.

Una de sus publicaciones es precisamente una recopilación de toda su rocambolesca obra arquitectónica, diseñada por ordenador y modelada después en 3D por un experto al que envió los bocetos. Enseña el resultado en ’Designing Legends’ (2014), donde combina sin problema los paisajes más surrealistas con sus construcciones imposibles y se atreve incluso con los barcos – ¿los estragos de la vida en Mónaco?−.

Sus páginas muestran, además de los aparatosos edificios que ya hemos nombrado, otras ideas igual de inverosímiles: desde una casa plagada de vértices asentada frente a un acantilado rocoso a un yate rojo con la silueta de un tiburón.

También hay sitio en su colección para lugares de diversión más tradicionales, como los bares. Claro que no esperes encontrarte con un toldo y un escaparate al más puro estilo de tu barrio; Klyunkin ha creado el café Marilyn, una supuesta construcción cuya estructura imita los labios de la actriz.

“Es un museo especial dedicado a las mujeres guapas. Puedes encontrar pósteres antiguos de Bettie Page, Brigitte Bardot y de otras más recientes como Pamela Anderson”, describe el cofundador del banco ruso.

Para los más románticos, este arquitecto en ciernes tiene una propuesta para pasar un fin de semana en pareja: un inmenso hotel con forma de corazón. Él mismo ha expresado su deseo de revivir los momentos de su boda, vestido y esmoquin incluidos, en este ‘grand palace’ de los recién casados (así lo ha bautizado).

Aunque si no te gusta la idea, siempre podrías acudir a otra de sus magnánimas obras: otro hotel, esta vez con forma de pera, “conocido mundialmente por sus sabrosos zumos naturales recién exprimidos y sus fabulosas frutas”.

Lamentablemente para Klyukin, el presidente de China, Xi Jinping, ha prohibido recientemente levantar más edificios raros en su territorio, donde los arquitectos no dudaban en materializar sus estrambóticas ideas. Esperemos que el ruso tenga bastante con sus libros y sus diseños en papel. Si no, siempre puede protagonizar su propia película y ahorrarse así las comparaciones.