Ian Strange no es un escultor al uso. No trabaja la piedra, el metal o la cerámica. Tampoco la madera ni los materiales plásticos. Para crear sus obras maestras usa como lienzo edificios abandonados. Los trabajos de este artista australiano exploran la arquitectura, el espacio y el sentido de la palabra ‘hogar’. Lo mismo cubre un inmueble semiderruido con 600 m2 de papel dorado que hace un enorme agujero en la fachada de una vivienda o le arranca las paredes y la llena de luz para que parezca una casa de cristal.
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